“El arte es como una droga, engancha”

Montserrat Martín es la dueña de la galería Montsequi desde el año 2004 y, desde el 2009 lleva todo lo relacionado con las exposiciones. Su negocio es un lugar de referencia en el madrileño barrio de Chamberí.
Montserrat Martín Moyano y un servidor (Octubre 2011)
Pregunta-¿Sus estudios están relacionados con el mundo del arte?

Respuesta-No, están relacionados con la enseñanza. Estudié magisterio y hubiese querido, también, psicología, pero ejercí muy poco tiempo como tal, ya que trasladaron a mi marido a Suiza y dejé de trabajar. El arte siempre fue una afición para mí.

P-¿Usted pinta?

R-Dibujo bien y domino la técnica del color. Sin embargo, tengo miedo al ridículo y hace muchos años que no pinto. Yo prefiero observar y comentar la obra de los demás.

P-¿Cuándo surgió la idea de abrir una galería de arte?

R-La idea de abrir una galería surgió aproximadamente en los noventa, cuando trabajaba en mi propia empresa relacionada con el mundo inmobiliario. Mientras enseñaba una casa, conocí a un artista y me encantó la experiencia de hablar con él, conocer su obra y hacerlo conocido en mi círculo de amistades.

A raíz de eso, en el año 2000 abrimos una pequeña galería en las afueras de Madrid, pero el proyecto sólo duro un año. Además, nosotros queríamos  tener también una escuela de pintura.

P-¿Cuándo vivía en el extranjero se interesó ya por esta actividad y visitaba muchas galerías para coger ideas?

R-Simplemente como afición. Sobre todo comencé a visitar galerías cuando vivía en París. El arte es como una droga, engancha y en París había reclamos por todas partes. Pero en esa época ni se me pasaba por la cabeza la idea de abrir mi propia galería.

P-¿Qué significa para usted tener una escuela de pintura?

R– Siento lo mismo que con la galería: Orgullo de que es mío y de que veo el nacimiento de todo lo que desarrollo en el trabajo. También siento motivación al ser un pequeño grano de arena en el sentido de la creación de una empresa en el desarrollo del arte.

P-¿Le resulta difícil el trato con los artistas, con los pintores?

R-Para nada, me resulta muy fácil y me lo paso muy bien. Disfruto escuchándolos, viendo lo diferentes que son cada uno. Abro mi mente a nuevos conceptos, técnicas y con ello, creo que contribuyo a actualizar los gustos de las personas del barrio.

P-¿Está notando la crisis o el arte no se resiente con esta situación?

R-Sí, la estoy notando y mucho además. Antes la gente compraba, muchas veces, por comprar, ahora suelen comprar porque les gusta. Hemos perdido volumen de negocio, pero ahora el comprador es más entendido y esto incrementa la categoría de la galería.

P-¿Qué es lo que le resulta más difícil de su trabajo?

R– Llegar al objetivo de venta. Ese es el punto débil del negocio.

P-¿Qué es para usted lo más gratificante?

R– Últimamente, conseguir una venta.

P-¿Lleva la galería con la ayuda de su marido, ¿cuál es el trabajo que él desarrolla o en qué le ayuda más?

R-Tengo bastantes carencias a nivel informático. Lleva el tema económico, trae clientes. Además, en el apartado de la imagen, todavía muchas personas dan más valor a la labor desarrollada por un hombre.

En las exposiciones prefiero que sea él el encargado de hacer las presentaciones. Su última aportación es la de darnos a conocer con los artistas por medio de puestos en ferias de arte.

P-¿Cree que va evolucionando el gusto de la gente que vive en esta parte de Chamberí y que ahora es más abierta a otros tipos de pintura?

R-Sí, la galería propone un gran abanico de propuestas. Con lo nuevo el cliente va evolucionando. Pienso que hay que ir con la época. Antonio López ha creado escuela, se lleva lo urbano y estamos apostando por ello.

El Campo del Moro, Antonio López 1990-1994

P-¿Cuáles son sus artistas favoritos y cómo le han influido?

R– Cuando era joven me apasionaba el impresionismo. Van Gogh era mi ídolo. La pintura moderna no me gustaba, no la entendía. Sin embargo, de unos años a esta parte, tiendo a lo actual. Tengo muy buenos pintores en la galería que han pasado a ser mis favoritos, como Belén Cobaleda o Charles Villeneuve.

Madrid en blanco y negro, Belén Cobaleda (2012)
Brooklyn, Charles Villeneuve

P-¿Viene de una familia metida en el mundo del arte?

R-No exactamente. Mi padre pintaba, pero como aficionado, aunque ganó algunos premios. Mi hermana pinta, pero sólo es una afición. La vena artística de mi familia sólo es conocida en casa.

Puerta principal Galería Montsequi

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