Living Things, ¿el fin de una era?

Living Things es el quinto álbum de estudio de la banda estadounidense Linkin Park. Fue publicado el pasado junio y es, hasta la fecha, su disco menos vendido.

Según la propia banda, este trabajo es una especie de conclusión o de colofón después de haber estado experimentando con nuevos sonidos desde “Minutes To Midnight” (2007). En Living Things han intentado plasmar su nuevo sonido, una mezcla entre la música con la que se dieron a conocer en 2001 y la de sus dos anteriores álbumes.

 

En una primera escucha el disco parece una joya, su mejor trabajo desde Meteora (2003). Su anterior disco, A Thousand Suns (2010), dejó en estado de shock a muchos fans: el primer single The Catalyst contenía ¡elementos techno! en los acordes. ATS fue un álbum de pura experimentación, un paréntesis en su carrera, donde coqueteaban con la electrónica más comercial. Tanto es así, que la mayoría de sus canciones, a pesar de tener el “sello Linkin Park” en coros y ritmos, sonaban idénticas y, en general, no dejaban huella.

 

Por ello, Living Things engaña durante la primera escucha. Parece que recuperan su fuerza, su dureza, los característicos gorgoritos de Chester Bennington. Sin embargo, el álbum falla en su concepto conciliador. Tan sólo cinco canciones son realmente buenas, pero esa ya es razón suficiente para comprar el disco.

El primer tema y segundo single es el potente Lost in the Echo, una mezcla de rock alternativo, electrónica, rap. Es, en definitiva, una pieza que combina todos los ritmos abordados por Linkin Park a lo largo de su carrera:

In my remains es el título de la segunda canción, otra obra maestra, aunque, en este caso, mucho más cercana al rock alternativo. La melodía del comienzo puede recordar a otros temas como What I´ve Done o New Divide y el rap hasta el estribillo resulta tan emocionante como el de In the end de su primer álbum. También sigue esa línea “I’ll be gone”, la quinta canción.

 

 

Burn It down fue un tema algo desconcertante y decepcionante, en un primer momento. Su sonido, el más próximo a Depeche Mode de toda su discografía, es, a la vez, muy Linkin Park. Es de lo más electrónico del álbum, aunque también contiene rap. Gana con las escuchas.

 

Portada de Living Things en formato Vinilo

Cierra este grupo Castle of Glass, una canción que se presenta como la típica balada insulsa, tipo My December. Pero nada más lejos de la realidad, el tercer sencillo de Living Things es una poderosa balada rock.

 

También son dignas de mención Roads Untraveled, ahora sí, una agradable, pero aburrida canción con un estribillo pegadizo, pero poco original: “oh ouooh ouoh”. Muy épico. De hecho, es lo único destacable de un tema que recuerda a In Between o The Little Things Give You Away, sus canciones más “udosescas”; y Lies Greed Misery.

 

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