El nacionalismo actual, parte II: El nacionalismo vasco

El pueblo vasco conservó intactos sus privilegios forales hasta el siglo XIX. Las ideas enciclopédicas de la Ilustración dieron lugar a la creación en 1765 de la Sociedad Bascongada de Amigos del País por el conde de Peñaflorida.



Palacio Insausti (Azkoitia). Sede de la Sociedad Bascongada de Amigos del País

La sociedad vasca comenzó a separarse en el siglo XIX por las sucesivas guerras carlistas que enfrentaban a defensores de los fueros con los partidarios de los absolutistas.
De esa defensa fuerista nació el nacionalismo vasco, de la mano de Sabino Arana y su periódico Bizkaitarra en Vizcaya, y pronto, se extendió por el resto de las provincias vascas.

Euskaldun Batzokiya (1894) fue la primera organización nacionalista. Reivindicaba los fueros, una federación de las provincias vascas y la religión católica como religión del Estado vasco. Ese mismo año, nació el Partido Nacionalista Vasco (PNV). Durante la dictadura de Primo de Rivera (1923-30), todas las actividades de naturaleza nacionalista fueron prohibidas. 

Durante la II República (1931-36/1931-39), se aprobó un proyecto de Estatuto en Estella (octubre 1936) que no fue sancionada (aceptada) en Madrid. El País Vasco fue ocupado por el bando sublevado en 1937 y su gobierno se estableció en Barcelona hasta 1939. Fue entonces cuando marcharon al exilio. En 1959 surgió ETA.

 El nacionalismo vasco surgió, además de por todo lo mencionado anteriormente, por la superioridad económica de la región, en relación con España. Algo similar, con infinidad de matices, sucedió con el nacionalismo catalán.

 Sabino Arana fue el precursor, el origen de todas las teorías sobre las particularidades de la raza e historia vasca. Pero hubo muchos más, sólo que Arana es el más representativo y famoso.
 
 Según Jon Juaristi, los primeros líderes nacionalistas se inspiraron en los escritores románticos. Autores como Agustín Chaho, Francisco Navarro Villoslada y Vicente de Arana crearon el mito idealizado sobre la lengua, paisajes y costumbres vascas, con el principal objetivo de atraer al turismo. 

Antes de todo esto, durante los siglos XVI y XVII,  surgieron los anticuarios, unos humanistas periféricos. Ellos recogían y exaltaban la historia de sus ancestros, los vascos puros. 

 La religión católica es un fuerte componente del nacionalismo vasco. En el siglo XVII intelectuales populistas crearon más mitos referidos a la supuesta superioridad del cristianismo frente a otras creencias. ETA, también, tiene origen en el catolicismo social. Pero, fueron los románticos del siglo XIX los que verdaderamente inspiraron a los primeros líderes nacionalistas.


La relación religioso-política fue muy fuerte en el nacionalismo desde finales del siglo XIX. Un ejemplo claro son los grupos diocesanos de scouts o escultistas. En ellos, la política y la religión se entremezclaban fruto del enfrentamiento entre la Iglesia española y la vasca. Estos grupos acabaron derivando en organizaciones políticas antifranquistas y nacionalistas, y muchas de ellas, en organizaciones paramilitares. 

En estas circunstancias surge la “transferencia de sacralidad”. Ésta consiste en el traspaso de dogmas religiosos a la vida cotidiana en forma de dogmas laicos de comportamiento y propuestas políticas. Empezó a darse en la posguerra.

Durante la transición democrática, muchos vascos cambiaron sus nombres castellanos por sus correspondientes vascuences. Según Juaristi, en pocos casos se trató de hacer oficial el nombre con el que eran conocidos en casa. La mayoría de las veces destacó el esnobismo, muchas Pilares cambiaron a Arriñes. 

En 1978 se concedió al País Vasco un régimen preautonómico. El 18 de diciembre de 1979 se aprobó el Estatuto de Autonomía de Guernica (nombre del estatuto vasco). Todos los presidentes de la Comunidad Autónoma vasca han sido del PNV, excepto Patxi López, Lehendakari desde 2009-12. En 2012 los nacionalistas volvieron al poder. 

Árbol de Guernica, símbolo de las libertades vascas

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