Lo barato sale caro

Masturbación diaria, drogas duras y sexo con prostitutas. Éstos son los tres hábitos indispensables para soportar el trabajo de bróker en Wall Street. Así rezan los peculiares consejos que Mark Hanna (Matthew McConaughey) transmite a un novato Jordan Belfort (Leonardo DiCaprio) de veintidós años en una atípica primera comida de trabajo.

Cartel promocional

Tanto al joven Belfort como al espectador le sorprende, en un principio, el lenguaje irreverente utilizado por estos profesionales para que los clientes inviertan más y más dinero en las acciones que ofertan. Más adelante se entiende perfectamente: modales salvajes para animales cegados por el dinero.

Jordan aprende rápido y comienza su meteórica carrera engatusando a pequeños ahorradores en la compra de acciones a centavo. En 1989 Belfort funda Stratton Oakmont, junto con su inseparable Donnie Azoff (Jonah Hill, nominado a mejor actor de reparto), y en poco tiempo disfruta de un sueldo de seiscientos mil dólares semanales.

Su política de empresa, al igual que su vida, está marcada por el consumo de todo tipo de sustancias, la avaricia,  las orgías y la ostentación. 

Lo más inquietante de la película es que está basada en las dos autobiografías de su protagonista ‘The Wolf of Wall Street’ y ‘Catching the Wolf of Wall Street’. Por tanto, todo ocurrió en realidad.

Martin Scorsese  retrata con gran maestría este mundo caracterizado por la astucia, el arte del engaño, la ausencia de cualquier tipo de límites y extravagantes fiestas. Una realidad en la que lo único importante es embolsarse ingentes cantidades de dinero en el menor tiempo posible.

Escena del discurso de Belfort en una de sus fiestas

Es la quinta colaboración del director neoyorquino con el actor Leonardo DiCaprio tras ‘Gangs of New York’ (2002), ‘El aviador’ (2004), ‘Infiltrados’ (2006) y ‘Shutter Island’ (2010).  Por ahora, esta unión les ha reportado múltiples nominaciones a los premios más prestigiosos de la industria. 

‘El Lobo de Wall Street’ opta a cinco Oscars, entre los que destacan Mejor Actor, Mejor Película y Mejor Director.  Además, ha conseguido el Globo de Oro al Mejor Actor (DiCaprio).

Dentro de este mundo extravagante y trepidante también hay espacio para la risa. La mayoría de los diálogos resultan hilarantes con lo que el espectador asiste a situaciones poco comunes, poco agradables, con una sonrisa pintada en la cara. Y esto, no perjudica al filme. Es un logro sólo al alcance de genios como Scorsese.

Hay numerosas escenas tan disparatadas como reales, entre las que destacan la primera charla de Jordan y Donnie, el incidente en el yate Naomi o con el mayordomo, el paseo en un parque de Londres y la que inicia este artículo:



Tampoco falta el momento ‘sacar a un personaje miccionando’ muy común actualmente en películas como ‘Shame’ (2011), ‘Cosmopolis’ (2012) o la serie ‘Rectify’ (2013), por poner algunos ejemplos.

Leonardo DiCaprio realiza una actuación magistral que recuerda al gran Orson Welles (‘Ciudadano Kane’, ‘Jane Eyre’) en muchas de las caras que utiliza para dar vida a este excesivo personaje.

Otros temas por los que discurre la trama, valiéndose de pequeñas pinceladas, son la homosexualidad, el sentido de una vida normal, las cárceles para ricos, la crítica al sistema bancario suizo y el carácter italiano.

En definitiva, tres horas de cinta, dedicadas a un conocido defraudador estadounidense, provista de una moraleja final y la invitación constante a la reflexión.  

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