Lana del Rey, Leona Lewis y la auto-fidelidad artística

En psicología, la auto-fidelidad es un valor que permite, a todos aquellos buenos conocedores de sí mismos, mantenerse fieles a sus ideas en pensamiento y obra. A lo largo de sus carreras discográficas y, en líneas generales, tanto Lana del Rey como Leona Lewis han hecho de la auto-fidelidad un rasgo inherente a sus personalidades. Conoce más sobre estas dos artistas con la siguiente crítica de Honeymoon y I Am, sus nuevos discos.
 
Diferentes portadas de Honeymoon y I Am (elaboración propia)

Desde que ganó la tercera edición del Factor X británico (2006), Leona Lewis ha publicado cinco álbumes de estudio. Spirit (2007), el primero de ellos, contenía Bleeding Love, la canción que la hizo mundialmente conocida. 

 
La inclusión de numerosas baladas r&b y, en general, el sonido del disco, la convirtieron en una versión del siglo XXI de las mejores Mariah Carey y Whitney Houston. Según Mediatraffic, las ventas combinadas del discoBleeding Love superan los dieciséis millones.
 
Dos años después, publica Echo (2009), un trabajo algo más electrónico en el que siguió apostando por las baladas y medios tiempos r&b. No igualó el éxito de su predecesor pero, despachó unos dos millones de copias a nivel mundial.




A diferencia de Leona, que saltó a la fama de una forma bastante habitual, las primeras apariciones de Lana del Rey en los medios de comunicación estuvieron rodeadas de misterio y poca información. En mayo de 2010, la web musical española jenesaispop dedicaba su sección “Revelación o timo” a una cantante neoyorquina “similar a Duffy”, conocida tanto como Lana del Rey, Lana del Ray o Lizzie Grant. 

Durante el verano del año siguiente, numerosos medios publicaban el lanzamiento del videoclip de Video Games. La canción se coló en el top10 de numerosos países, doce europeos (Reino Unido, Alemania, Luxemburgo o Francia). En Estados Unidos, sólo fue top91, pero, aún así, consiguió la certificación Oro por la venta de medio millón de copias.




Born To Die, el disco debut, que no el primero, de Lana del Rey fue lanzado el 23 de enero de 2012 y, según Mediatraffic, en septiembre de 2015, sus ventas globales ascienden a más de cinco millones.

Born To Die ha vendido más de cinco millones de copias mundiales (Fuente: Mediatraffic)

Born To Die apostaba por lánguidas y depresivas composiciones trip hop de aire “hollywoodiano años cuarenta” aderezadas de baroque pop, chamber pop y sadcore. La estética desastrada de la mayoría de sus vídeos, sus tímidas presentaciones en directo o la aparición de un antiguo disco bajo otro nombre no hicieron más que acrecentar ese halo de misterio y decadencia en torno al personaje Lana del Rey.



Los puntos de inflexión para las carreras de Leona Lewis y Lana del Rey tuvieron lugar en 2012 y 2014, respectivamente.

A finales de 2012, llegaría Glassheart, el disco que lo cambió todo para Leona Lewis. En principio, iba a ser lanzado en 2011, pero el modesto éxito de la polémica Collide retrasaron su publicación a principios de 2012, primero y, a noviembre, después. Finalmente, llegaría en octubre de ese año y sin Collide.


Glassheart no pasó de la tercera posición de las listas de música británicas (Spirit y Echo fueron número uno) y, a duras penas, ha conseguido sobrepasar las sesenta mil copias vendidas desde 2012.




Diferentes factores, como la caótica promoción del disco, la promesa de un cambio de estilo que no se materializó del todo (sí abordaba el dubstep, electropop y synthpop, pero seguía abusando de anodinas baladas) o la nefasta elección del nuevo primer single convirtieron a Glassheart en el primer fracaso comercial de la cantante. Tras él, vendría un disco navideño (top13 en Reino Unido) y el abandono de su discográfica por diferencias creativas.

En diciembre de 2013, se estrenaba Tropico, el cortometraje con el que del Rey daba por finalizada la era Born To Die. El mismo día del estreno, daba el nombre de su sucesor, Ultraviolence. Para este trabajo, Lana contó con Dan Auerbach de The Black Keys. Con él, las arreglos orquestales pasaron a un segundo plano en favor de las guitarras eléctricas. 




El cambio sólo fue musical porque las letras continuaron hablando sobre la dependencia emocional hacia el ser amado, las drogas o la muerte. Sin embargo y, a pesar de conquistar la mayoría de las listas musicales, entre ellas Estados Unidos, Ultraviolence se desinfló pronto y, lleva vendidas poco más de un millón doscientas mil unidades en todo el mundo.

I Am Me, el quinto álbum de Leona Lewis, fue publicado el 11 de septiembre de este año. Consta de doce canciones inéditas y cuatro versiones de los tres sencillos del disco: Fire Under My Feet (el primero), Thunder (segundo) y I Am Me (tercero).

Se abre con Thunder, una luminosa (en todos los sentidos) composición de pop/soul. Le sigue Fire Under My Feet, un espectacular número soul al más puro estilo Rolling In The Deep de Adele. 




A pesar de la fuerza de la letra y melodía, Fire Under My Feet es el único primer single de un disco de Lewis en no ingresar dentro del top10 británico. Sólo ha llegado a la quincuagésimo primera posición, lo que la convierte en la quinta canción promocional que peor rendimiento comercial ha dado a la cantante.

El buen ritmo conseguido con las dos primeras pistas se rompe con You Knew Me When, la única de I Am Me que Leona no ha co-escrito. Se trata de una balada a piano y ecos jazz compuesta por una Diane Warren poco inspirada. 

Con la canción que da título al disco y Ladders se recupera el tono emotivo pero animado de Fire y Thunder. I Am Me es un agradable medio tiempo pop que coquetea con el drum & bass. El mismo adjetivo describe a la pseudo uk garage Ladders.

Las siguientes The Essence Of Me, I Got You y la épica Power son, junto a Fire Under My Feet, las mejores canciones del álbum. De Essence, destacan los pegadizos “eeeé” del estribillo. I Got You, que comparte título con el segundo sencillo de Echo y recupera el sonido r&b/ dance de Forgive Me (perteneciente a Spirit) es un potente número de dance progresivo. 




Another Love Song cuenta con una melodía tropical que se sumerge de lleno en el drum & bass más genérico, aunque, no por ello, de peor calidad.

Con la gran balada Thank You se cierra la versión estándar de I Am Me. La deluxe cuenta con dos canciones. Thick Skin y The Best And The Worse, dos baladas tan agradables como irrelevantes. 

Imagen promocional de High By The Beach, primer single de Honeymoon

Una semana después de I Am, llegaría Honeymoon. Al igual que Ultraviolence, el disco se inicia con una canción que ronda los seis minutos de duración. Se trata de la homónima al álbum y, con ella, Lana cumple con lo prometido y regresa al mejor baroque pop. 

Sin embargo y, aunque destierra a las guitarras eléctricas, poco tiene que ver con el sonido de Born To Die. Más bien, sigue la línea plana de Shades Of Cool o Brooklyn Baby (Ultraviolence).

En esa dirección pero, ligeramente, más próximas a Born To Die se mueven Music to Watch Boys to y Terrence Loves You. La primera incorpora unos resultones flautines y la segunda explora el lado más jazz de su música, algo que ya hizo en Yayo o Brooklyn Baby.  



Tras este espectacular arranque, llegan tres temas mediocres. God Knows I Tried, el primero de ellos, es una repetitiva balada cuyas guitarras retrotraen a la etapa Ultraviolence. High By The Beach presenta influencias trap y eleva algo el tempo del disco. Se publicó el 10 de agosto, como primer single y, es de esas canciones que ganan enteros con videoclip. La última de este bloque, Freak, cuenta con prometedoras estrofas y un estribillo simple, en el peor de los sentidos, que da al traste con todo.

A pesar de lo absurdo de su letra, Honeymoon remonta el vuelo con Art-Decó, que no habría desentonado en la reedición de Born To Die. 

Tras ella, llega el interludio Burnt Norton, una pieza en la que Lana recita un pedazo del poema del mismo nombre (1934) de T. S. Eliot. En dicho poema, el autor estadounidense reflexiona sobre el tiempo y la redención divina. Por este motivo, no es casualidad que esté colocado antes de Religion, un soporífero tema sobre la insana dependencia emocional que siente hacia su amado.



Salvatore y 24 recuerdan a los momentos más decadentes de Born To Die y se mueven entre el jazz y los ritmos jamesbondianos

Con Swan Song ocurre lo mismo que con Religion. Ambos tendrían cabida en cualquiera de sus discos. Eso sí, en la categoría de canciones en las que del Rey recurre a “la fórmula Lana” y no sale airosa. Esto es, algo parecido a lo que le ocurrió con las poco inspiradas I Can Fly y Big Eyes para la película Big Eyes (2014).

De repente, cuando el ánimo para continuar la escucha está en su punto más bajo, llega The Blackest Day, la más parecida a la etapa Born To Die. Comparte con Terrence Loves You el título de “mejor canción de Honeymoon”.



Por último, llega Don’t Let Me Be Misunderstood, una pasable versión del clásico de 1964 de Nina Simone.

A pesar de que ni I Am ni, mucho menos, Honeymoon son perfectos, en ambos trabajos tanto Leona Lewis como Lana del Rey lanzan un manifiesto a favor de ser ellas mismas. En el caso de Lewis, ese alegato pasa por encima de las directrices que gobernaron los primeros siete años de su carrera y, en el de del Rey, de todos aquellos que critican lo atormentado y autodestructivo de su personaje y música.

Si algo ha caracterizado los discos de Leona Lewis han sido las baladas. Tanto en Spirit como en Echo y Glassheart pecaban, en su mayoría, de ser meras excusas para el lucimiento vocal de Lewis. 

En I Am, vuelve a apostar por un género musical que domina pero, en este caso, su colocación no atraganta la escucha del álbum, como sí ocurría en sus anteriores trabajos.

Por su parte, Lana, aunque en Honeymoon da claras muestras de agotamiento creativo, se mantiene, a grandes rasgos, fiel, en temáticas y ritmos, a la misma chica misteriosa, de voz lánguida y crepuscular aire de Kill Kill (2008).




Ninguno de estos dos discos está cosechando un gran éxito comercial. Con I Am, Leona ha registrado los peores datos de su carrera: sólo veinticuatro mil copias despachadas en todo el mundo durante su primera semana a la venta, poco más de ocho mil en Reino Unido. En el mismo tiempo, Glassheart despachó casi treinta mil.

Honeymoon, aunque ha sido top2 en Estados Unidos y Reino Unido y, vendía más de doscientas mil copias mundiales los primeros siete días, se ha desplomado en una segunda semana en la que no ha llegado ni a las setenta mil. Ultraviolence rozaba esas cifras en su quinta semana y ya fue considerado un fracaso.

Lana muestra una clara indiferencia por haber dejado de ser la chica de moda en la primera frase de Honeymoon: “we both know that it’s no fashionable to love me”. Por su parte, Leona ha pasado del “seré lo que tú quieras” de I Will Be (Spirit) al “he sido lo que tú querías, pero, ahora, me he lanzado hacia un nuevo horizonte donde sé quién soy y no me condicionan tus juicios” de The Essence Of Me.

Lana del Rey y Leona Lewis, dos divas a su aire (elaboración propia)

Y, esta independencia es, en definitiva, lo que otorga credibilidad a los artistas. Por eso, siempre y cuando puedan seguir viviendo de la música, las ventas no son nada comparadas con la libertad artística de la que hacen gala ambas cantantes. 

 

 

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