Los 8 discos ignorados injustamente en 2016

Han pasado casi dos meses desde que 2016 nos dejó, por lo que parecía que habían terminado las listas musicales referidas al pasado año en Cultura Diversa. Pero no, ¡aún nos faltaba una!, la ya tradicional sobre los que consideramos que son los discos ignorados injustamente de enero a diciembre del año en cuestión.

Como siempre decimos, este artículo no va sobre discos flops, que también, sino de todos aquellos trabajos que por su calidad y trayectoria del artista o banda merecían mucho más rendimiento comercial del que han tenido. Por norma general, para figurar en esta lista, los álbumes deben contar con una importante calidad artística y no haber superado el millón de copias mundiales vendidas.

Sin embargo, aunque este no es el caso, estos parámetros que nos hemos marcado entre lo ignorado y lo exitoso, varían en función de las cifras que maneje el cantante. Por ejemplo, si Adele, tras los casi treinta millones de 21 y los casi veinte de 25, hiciese un disco redondo y solo despachase un millón de copias, sin duda, sería un miembro de honor en nuestra lista de discos ignorados injustamente.

¿Por qué Joanne de Lady Gaga no está incluido en esta lista?

Cómo ya dijimos cuando Joanne fue publicado, el quinto disco de estudio de Lady Gaga, a pesar de su innegable calidad, rompe, casi en su totalidad, con toda la música que la cantante ha hecho desde que saltara a la fama en 2008. Los medios tiempos y las baladas son las composiciones más abundantes en el álbum, algo que no ocurría ni en ARTPOP (ese disco considerado fracaso comercial tras vender 2 millones de copias mundiales) ni en los millonarios The Fame (2008) y Born This Way (2011).

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Una de las fotografías de Lady Gaga en Joanne

Además, aunque Joanne no llegase al millón de copias vendidas en 2016 (según Media Traffic, el año pasado, en todo el mundo, sólo rebasaron esa cifra 19 discos), tras poco más de 2 meses en el mercado, sí superó las ochocientas mil, cifra que lo convierte en el vigésimo séptimo más exitoso de todos los lanzados durante ese año.

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Joanne y The Fame Monster de Lady Gaga regresan al top 10 mundial tras la Super Bowl

Asimismo, también según Media Traffic, todas las semanas, vende entre veinte mil y cuarenta mil copias, unos números que se han incrementado tras su actuación en la Super Bowl, el estreno del videoclip de John Wayne y su participación en la ceremonia de los Grammy junto a Metallica.

Por todos estos motivos, consideramos que Joanne no debe formar parte de la lista de los discos ignorados injustamente en 2016, puesto que con él Lady Gaga ha cambiado radicalmente y, a pesar de ello, ya ha vendido más de un millón de copias mundiales.

Nuestro top 8 de discos ignorados injustamente en 2016

Glory – Britney Spears

Glory

Portada de Glory, el noveno disco de Britney Spears

Sensual y envolvente son los adjetivos que mejor describen la inmensa mayoría de las canciones de Glory, el noveno álbum de estudio de Britney Spears. Sucede a Britney Jean (2013), el que, hasta Glory, era el disco menos vendido de su carrera (Media Traffic estima unas 600.000 copias mundiales).

La era Glory de la Princesa del Pop comenzaba el 15 de julio de 2016 con el lanzamiento de Make Me…, junto al rapero estadounidense G-Eazy, un elegante medio tiempo de r&b y synthpop con el que la cantante dejaba atrás el dance genérico del desastroso Britney Jean.

La canción, a pesar de ser el primer sencillo no bailable de presentación de disco de toda su trayectoria, en su primera semana, conseguía colarse en el top 40 de diez países. De todos ellos, destacan el número 17 en Estados Unidos, el 11 de Francia y el 20 de Canadá. Sin embargo, ese moderado entusiasmo se desmoronaba pronto y, ni siquiera el estreno del videoclip hacía que Make Me… remontara en las listas.


Entre el 4 y el 18 de agosto, se publicaban tres adelantos del disco sin ningún tipo de rendimiento comercial, excepto en Francia: Private Show, Clumsy y Do You Wanna Come Over?, cada una de un estilo musical diferente y, a priori, de una calidad bastante inferior a lo que se esperaba tras Make Me…, lo que desinflaba un poco las expectativas de cara a Glory.

Sin embargo, el 26 de agosto, se lanzaba Glory y Britney Spears demostraba lo mismo que ya hizo con Britney (2001) y, sobre todo con In the Zone (2003). Nos referimos a que, sin necesidad de revolucionar el pop, Spears es perfectamente capaz de jugar, de forma magistral, con los géneros musicales exitosos del momento, a los que barniza con su estilo personal, en este caso, más pausado, más propio de sus primeros discos.

Así, si en Britney comenzaba a dejar atrás los ritmos teen pop de sus inicios y en In the Zone se entregaba al hip hop, trip hop en la línea de Ray Of Light (Breathe On Me o Touch Of My Hand), a melodías más sutiles y a letras más sexuales, en Glory brilla en las canciones de r&b sedoso, minimalista, de ligeros toques electrónicos, dancehall, tropical house o moombathon, que tan buenos resultados les han dado a Beyoncé, Selena Gomez, Justin Bieber o Zayn en los últimos años.

Así Britney Spears brilla especialmente en medios tiempos de r&b/synthpop (Make Me…), r&b/ambiente (Invitation y Just Luv Me), reggae pop (Slumber Party), dancehall minimalista al estilo del In Common de Alicia Keys (Just Like Me), electro r&b/trip hop (Mood Ring) y pop alternativo (Coupure Électrique).

Pero los momentos álgidos de Glory no se quedan en las canciones tranquilas, sino que también funciona al abordar el tropical house/sonido heredero de Lean On/Major Lazer (Love Me Down, Better, If I’m Dancing y la divertida Change Your Mind, [No seas Cortés]), soul pop/soul-doo-wop (Clumsy y What You Need), EDM (Do You Wanna Come Over) y el pop más pegadizo y sencillo (Hard to Forget Ya).

Además, otra de las bazas de Glory es que la voz de Britney Spears vuelve a sonar a Britney Spears y no a esa máquina que grabó Femme Fatal y, en menor medida, Britney Jean. Pese a ello y a todo lo expuesto en los párrafos anteriores, el noveno disco de estudio de la Princesa del Pop solo ha encandilado a poco más de la mitad de los compradores de Britney Jean, tal y como recogen Media Traffic y Chart Data.

Estos datos lo convierten en el trabajo menos vendido de su carrera y en uno de los discos ignorados injustamente más sorprendentes de esta lista. Algo que la aleja, cada vez más, de recuperar el estatus que perdió en 2007 y que de manera tímida y fugaz recuperó con Circus (2008).

Oh My My – OneRepublic

Oh My My (Deluxe)

Oh My My el segundo de los discos ignorados injustamente en 2016.

A menudo, cuando la gente habla de Cristiano Ronaldo, afirma que es guapo, rico, atractivo, pero demasiado perfecto. Pues bien, en Cultura Diversa creemos que algo similar ha podido pasar con Oh My My, el cuarto disco de estudio de OneRepublic. Pero vamos por partes.

Esta banda estadounidense capitaneada por el célebre compositor Ryan Tedder, en 2013, vivió un momento de resurgimiento comercial muy poco común en estos tiempos con su álbum Native gracias, sobre todo, al arrollador éxito de la canción Counting Stars.

Aunque su tema insignia continúa siendo Apologize (2007), Counting Stars les permitía recuperar la posición perdida con el precioso Waking Up (2009), que tuvo una modesta acogida.

Sin embargo, en la era Oh My My las cosas no han salido tan bien para los intérpretes de Stop & Stare. Ni Wherever I Go, ni Kids, ni A.I., ni Let’s Hurt Tonight han logrado igualar las posiciones alcanzadas, no solo por los sencillos de la etapa anterior, sino también por la inmensa mayoría de sus lanzamientos anteriores.

Esta bajada de popularidad también se ha trasladado al disco que, aunque debutaba en los prácticamente mejores puestos en listas de toda su trayectoria, lo hacía con unas cifras muy bajas. Tras esa primera semana a la venta, las cifras cayeron en picado y Oh My My, a duras penas, ha conseguido rebasar las 100.000 copias mundiales.

Además de la idea de que tanta perfección haya echado para atrás a lxs fans de la banda, también es posible que el ligero cambio en su sonido haya tenido algo que ver. En más de una ocasión, Ryan Tedder ha manifestado que OneRepublic no es un grupo atado a un mismo estilo musical, pero lo que es innegable es el hecho de que siempre se han movido en un pop/rock de tintes comerciales, aderezado, según la ocasión, con r&b (Apologize), chelo rock (All the Right Moves, Secrets), electrónica (If I Lose Myself), folk (Counting Stars) góspel (Something I Need), soul (Love Runs Out) o country (Won’t Stop).

Oh My My no discurre por un único género musical, sino que explora muchos, pero siempre de forma natural, sin dejar de sonar a ellos mismos, es decir, las cuerdas continúan estando muy presentes. Así,  el folk rock hace acto de presencia en Let’s Hurt Tonight, el electro folk en Future Looks Good, el disco/funk en Oh My My, Whatever I Go y la redonda Dream, el synthpop en A.I., el electropop en Kids, el pop marca de la casa en Human o el drum & bass en Lift Me Up, entre otros.

Además de que en todas las canciones de Oh My My esté muy presente el alma de OneRepublic, pocas veces puede decirse que en un trabajo de 16 temas todas sean grandes, que ninguna sobra (ni siquiera la balada de turno), ni resulta insulsa porque todas cuentan con sólidas estrofas coronadas con magníficos estribillos. Tal vez,  no disponga de composiciones tan contundentes como sus grandes éxitos, pero eso queda totalmente compensado con 16 canciones perfectas.

En definitiva, con Oh My My, los chicos de OneRepublic han arriesgado ligeramente y han hecho un disco con mayúsculas, el más redondo de su carrera, que no merecería el tremendo descalabro que han padecido.

Honey – Katy B

Honey

Tras un gran debut como On a Mission (2011), un sofisticado segundo trabajo (Little Red, 2014), ambos de gran éxito comercial y de crítica en Reino Unido, la vida de la cantante británica Katy B se veía ensombrecida por la muerte de su hermano mayor en 2014.

Honey, lanzado el 22 de abril de 2016, además de tratar temas como el desamor, se vio, según Katy B, afectado por ese trágico suceso.

Pero lejos de llevarla al mundo de la balada, la artista nos entregaba un disco repleto de temas para la pista de baile, el lugar al que acude para evadirse, como cuenta en Honey (Outro).

Eso sí, a diferencia de lo que sucedía en On a Mission y Little Red, en Honey, Katy B se entrega a melodías mucho más sutiles, aquellas para una huida total de la (dura) realidad. Esta característica y la participación de más de una docena de productores y colaboradores (Diplo, Kaytranada, Major Lazer, KDA o Chris Lorenzo), que pueden transmitir la impresión de que, más que un álbum, Honey es un recopilatorio de música para clubs, podrían estar detrás del impresionante descenso en ventas e impacto que este disco ha experimentado respecto a los anteriores.

On a Mission llegaba hasta el segundo puesto de las listas británicas y vendía, en total, más de 150.000 copias en ese país. Por su parte, Little Red alcanzaba la preciada primera posición y, tiempo después, era certificado Oro (100.000 copias). Sin embargo, Honey, después del primer puesto que obtenía el single Turn The Music Louder (feat KDA & Tinie Tempah), debutaba en la vigésimo segunda plaza y desaparecía de las listas del Reino Unido la semana siguiente.

Aunque hemos esgrimido la sutileza como una de las posibles causas de que Honey haya sido uno de los discos ignorados injustamente en 2016, sus dos primeros álbumes tampoco es que fueran el súmmum de la inmediatez, puesto que la artista siempre ha huido de las composiciones facilonas. Por tanto, aunque las geniales y sofisticadas I Wanna Be, Dark Delirium, Dreamers, Calm Down, Honey, Honey (Outro), Who Am I o Turn the Music Louder no resulten tan pegadizas y accesibles como 5AM, Next Thing, I Like You, Everything, Blue Eyes o Broken Record (esta última, de On a Mission), tampoco se encuentran tan alejadas del sonido de Power On Me (On a Mission) o Stay Down y Saphire Blue (Little Red).

En definitiva, con Honey, Katy B ha variado de forma muy ligera su sonido (el cambio del debut a Little Red fue mucho más acusado) y, con ello, ha cosechado los peores resultados de su carrera.

Emotion Side B – Carly Rae Jepsen

Emotion Side B

El año pasado E•MO•TION, el tercer disco de estudio de Carly Rae Jepsen coronaba nuestra lista de los discos ignorados injustamente en 2015. Por eso, en realidad, no sorprende que el EP con caras B del mismo haya corrido la misma suerte.

Lo que sí llama la atención de Emotion Side B es lo increíblemente buenos que son los temas que lo conforman. De hecho, muchos de ellos resultan superiores a los que sí que fueron incluidos en E•MO•TION.

Por ejemplo, en los lugares de Gimmie Love, Let’s Get Lost, LA Hallucinations, When I Needed You y Favorite Colour podrían haber estado Cry, Higher, The One, First Time y la balada Roses, respectivamente. Además de los temas mencionados, también son dignos de mención Body Language y Fever.

En cuanto al género musical de las composiciones de Emotion Side B, todas se mueven por un electropop-synthpop ochentero de tintes sofisticados.

Revolution Radio – Green Day

Revolution Radio

Portada de Revolution Radio

Después de la decepcionante etapa Uno, Dos y Tré, en la que parecía que Green Day había perdido su toque, lo nuevo de la banda capitaneada por Billie Joe Amstrong no nos despertaba mucho interés.

Sin embargo, en sus veintiún años de historia, este grupo nos ha dejado grandes canciones, ya convertidas en clásicos, como Basket Case, When I Come Around, Warning, Hitchin’ a Ride, Brain Stew/Jaded, American Idiot, Boulevard Of Broken Dreams, Holidays, Know Your Enemy, Lazy Bones o Wake Me Up When September, gracias a las cuales le dimos una oportunidad a Revolution Radio.

Sin duda, fue una de las mejores decisiones que pudimos tomar porque el decimosegundo álbum de Green Day es el mejor que publican desde American Idiot. Incluso le supera, ya que cuenta con mucho menos relleno que el disco de 2004.

En Revolution Radio, Green Day se deja de óperas rock y pretensiones y nos regala una gran colección de temas de rock alternativo (Somewhere Now, Say Goodbye, Outlaws, Bouncing Off The Wall, Still Breathing y Trobled Times) y punk rock/pop punk marca de la casa (Bang Bang, Revolution Radio o Youngblood).

A pesar de la innegable calidad del disco, Revolution Radio no ha disfrutado de un gran éxito comercial. Sí llegaba a ser número uno en Estados Unidos, Reino Unido, Italia, Irlanda, Croacia y Canadá o dos en Alemania o Australia, pero, a pesar de que como Glory de Britney Spears, todas las semanas se encuentra entre los cuarenta discos más vendidos en todo el mundo, en 2016, se quedaba en torno al medio millón de copias.

Long Live The Angels – Emeli Sandé

Long Live The Angels

En 2012, la cantante y compositora británica Emeli Sandé publicaba el exitoso Our Version Of Events, su álbum debut. Se trataba de un disco de baladas r&b/soul en el que también podían encontrarse guiños a ritmos menos clásicos, como el breakbeat, trip hop o el drum & bass.

Debido a la proximidad temporal y musical con el lanzamiento y éxito mundial de 21 de Adele, y a esas pequeñas dosis de modernidad, Emeli se hizo un hueco en la escena internacional como la Adele moderna.

Después de los más de 2,5 millones de discos vendidos de Our Version Of Events, Emeli necesitó un tiempo de pausa para asimilar el éxito y averiguar quién es realmente. De todos esos meses de reflexiones y aprendizajes surgió Long Live The Angels, un álbum anunciado el mismo día del lanzamiento de Hurts.

Este primer adelanto de  Long Live The Angels es un desgarrador medio tiempo, de percusión similar al Rolling In The Deep de Adele, con el que Sandé experimentaba una tibia acogida comercial (puesto 22 en Reino Unido, 53 en Irlanda o 40 en Suiza).

Tras este sencillo de corte clásico, la cantante presentaba Garden, un espectacular corte de electrónica/hip hop experimental que es lo mejor de Long Live The Angels. A día de hoy, Garden no ha debutado en ninguna lista internacional.

Los dos adelantos de Long Live The Angels son representativos del sonido del disco, pero en el sentido de que existen dos partes, según pertenencia a género musical, perfectamente diferenciadas en su interior. La primera, la de las canciones de estilo clásico, está conformada por las preciosas baladas/medios tiempos Hurts, Breathing Underwater, Shakes, Sweet Architect, Every Little Piece Of Me (recuerda a la Mariah Carey de los noventa), Somebody y el número de soul uptempo Highs & Lows

La segunda parte, la de las composiciones más experimentales/alternativas, está compuesta por Selah, Happen, Garden, Babe (su canción tropical house), Right Now y Kung Fu (r&b de toques épicos donde Sandé mete frases en español). Por supuesto, como ya sucedía en Our Version Of Events, Long Live The Angels también cuenta con algún que otro tema infumable como Give Me Something, I’d Rather Not, Lonely y This Time Is True.

Pues bien, una semana después de su lanzamiento, Long Live The Angels debutaba en el segundo puesto de las listas de Reino Unido, en el cuadragésimo primero de Estados Unidos, en el sexto de Irlanda o en el sexagésimo quinto de Francia. En todos los casos, lograba unas posiciones y ventas mucho más bajas que Our Version Of Events. Aunque este segundo disco de Emeli Sandé ya ha sido certificado Oro en su país (su mayor mercado) y aún continúa en el top 50, solo ha conseguido movilizar al 10% de fans que sí adquirieron su debut.

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Ventas debut Our Version Of Events vs Long Live The Angels (Fuente: Media Traffic)

Ante esto en Cultura Diversa nos preguntamos que si, tanto Adele como Emeli Sandé han sacado con 25 y Long Live The Angels, más o menos, lo mismo que con 21 y Our Version Of Events, respectivamente, ¿por qué la intérprete de Rolling In The Deep triunfa de forma masiva y Sandé tiene que conformarse con migajas?

Thank You – Meghan Trainor

Thank You (Deluxe) 3

Si Emeli Sandé es la “Adele moderna”,  sin duda, Meghan Trainor es la “Adele divertida”. ¿Por qué? Básicamente porque su disco debut, Title (2015), estaba repleto de composiciones clásicas de soul, doo-wop, r&b de un tono, eso sí, mucho más animado que los discos 19, 21 o 25 de la cantante británica.

Así el disco debut de la estadounidense Meghan Trainor, capitaneado por los singles All About That Bass (la centésimo tercera canción más vendida de la historia y vigésimo octava del siglo XXI), Lips Are Moving, Dear Future Husband y Like I’m Gonna Loose You, sin llegar a igualar las astronómicas cifras de 21 o 25, vendió casi 2 millones de copias durante 2015.

Dieciséis meses después de Title, Trainor publicó Thank You, un disco de agradecimiento a sus fans, en el que, además de continuar con los ritmos retro que la encumbraron (Throwback Love, Goosebumps o I Love Me), se sumergía en el r&b/dance de los primeros 2000 (NO, Woman Up), el dancehall/reggae (Better), la balada pop (Kindly Calm Me Down) y el tropical house (Thank You o Champagne Problems).

Cuando reseñamos Thank You, nos preguntábamos si, como otrxs artistas antes que ella, este cambio de estilo le daría buen resultado o le haría perder fans. Como Thank You está incluido en esta lista, no hay mucho misterio sobre lo que finalmente ha sucedido. En las cuatro primeras semanas que se mantuvo en las listas de Media Traffic, vendió 299.000 copias, nada que ver con el casi medio millón que Title lograba en el mismo tiempo.

Aunque, como Glory o Joanne, Thank You también se mantuvo en el top 40 de Media Traffic durante semanas (con cifras muy bajas, eso sí), hace meses que no se sabe nada de un trabajo que, a duras penas, ha llegado a las 500.000 copias mundiales.

En Estados Unidos está certificado como Oro, pero le ocurre lo mismo que a Revival de Selena Gomez el año pasado, no ha llegado al medio millón de unidades, sino a unas 289.000 más puntos de streaming procedentes de la reproducción de los singles NO y Me Too.

La razón de esta considerable bajada en ventas reside en que los dos primeros sencillos de presentación (Better, el tercero, no ha tenido nada de repercusión), aunque exitosos (Me Too, al final, llegó al puesto 13 en las listas estadounidenses) no representan el sonido general del álbum, pero muy pocxs de sus antiguos fans se han molestado en comprobarlo.

 

Familia – Sophie Ellis-Bextor

familia

En 2014, Sophie Ellis-Bextor sorprendía a propios y extraños con Wanderlust, un álbum con el que dejaba atrás los ritmos electrónicos, disco y house de sus anteriores trabajos para sumergirse de lleno en el indie pop, el folk y el baroque pop de Wanderlust.

Contra todo pronostico, con este álbum, Bextor se recuperaba del tremendo fracaso del genial Make an Scene (2011, todo un disco ignorado injustamente) y lograba debutar en la cuarta posición de las listas musicales británicas.

De esta manera, Wanderlust se convertía en el tercer disco de la artista en colarse en el top 10 del Reino Unido y, además, en el segundo mejor posicionado tras su debut Read My Lips (2001). Asimismo, Wanderlust le dio a Sophie su primer disco de plata desde 2003.

Más de dos años después de publicar Wanderlust, Bextor lanzaba Come With Us, el primer single de Familia. La canción resultaba ser un coqueto número disco que daba esperanzas a sus fans pre-Wanderlust de un regreso a ese tipo de música. Pero más allá de eso, no pasaba mucho más con Come With Us, un tema con el que Bextor anunciaba que Familia es la hermana extrovertida de Wanderlust.

La palabra “extrovertida” sugería que Familia se inclinaría por ritmos más bailables al estilo Come With Us, pero no. De hecho, los únicos resquicios electrónicos del disco son los ecos de este estilo en la softroquera Death of Love y Wild Forever. El resto de Familia es una continuación del sonido de Wanderlust, con el que Sophie Ellis-Bextor vuelve a brillar. Algunos notables ejemplos de ello son el segundo sencillo Crystallise, Hush Little Voices, Here Comes the Rapture, My Puppet Heart, Unrequited y Don’t Shy Away.

Sin embargo, al contrario que con Wanderlust, el éxito no ha estado del lado de Familia, que debutaba en la decimosegunda posición de las listas del Reino Unido. La siguiente semana caía al puesto octogésimo noveno para desaparecer de la tabla siete días después.

¿Cuáles han podido ser las causas de este descalabro? En Cultura Diversa apostamos por el “efecto Come with Us”. Por un lado, el aparente regreso al sonido disco de sus comienzos ha podido espantar a todxs o gran parte de lxs compradores de Wanderlust. Por otro lado, la sensación de engaño que se despierta al comprobar que el sencillo va por un lado y el disco por otro, lo que ha podido provocar la desbandada de esxs antiguos fans impacientes por la Sophie Ellis-Bextor de Murder On the Dancefloor, Mixed Up World, Bittersweet o sus colaboraciones más cañeras, que, según parece, nunca volverá.

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