Crítica de Witness de Katy Perry

Crítica de Witness, ¿el disco político de Katy Perry?

El pasado 9 de junio salió a la venta Witness de Katy Perry, el quinto trabajo de estudio de la cantante de éxitos como I Kissed a Girl, Teenage Dream, Part Of Me, Roar o Dark Horse. Llega más de 3 años después de PRISM y es el primer álbum de Katy Perry descrito, por la propia cantante, como purposeful pop, es decir, de pop con propósito o comprometido.

Witness de Katy Perry

Portada oficial de Witness de Katy Perry

La atípica era Witness para Katy Perry

Después de 3 discos de ventas millonarias (One Of The Boys, 2008, Teenage Dream, 2010, y PRISM, 2013), 9 singles número 1 en Estados Unidos y multitud de canciones de pop pegadizo y, normalmente, sin más pretensiones que hacer disfrutar, Katy Perry decidió que Witness mostrara otra cara de ella, la más comprometida, la más inteligente y la más auténtica.

Primero habló de purposeful pop (pop comprometido), de su labor como activista y, más adelante, de mostrar, tanto a Katheryn Elizabeth Hudson (su verdadero nombre) como a la Katy Perry más personal.

Tres han sido los adelantos de Witness de Katy Perry: Chained to the Rhythm junto a Skip Marley, Bon Appétit junto a Migos y Swish Swish junto a Nicki Minaj. El primero es, sin duda, en el que más clara se ve la implicación política de Perry, ya que, en ella, denuncia que vivimos, más o menos, cómodxs en nuestra zona de confort con las migajas que nos da el poder.

Líricamente, Bon Appétit cuenta con una enorme carga sexual en la que Katy Perry se ofrece a una pareja. Sin embargo, con el videoclip se descubrió que la canción es una crítica a la industria musical.

Sobre Swish Swish, aunque Katy Perry haya afirmado que es un tema contra el bullying, se cierne sobre ella la sospecha de que, en realidad, es una canción que responde al Bad Blood de Taylor Swift.

Con esta composición, Taylor hacía pública su enemistad con la intérprete de Walking Up In Vegas, un conflicto que ha sido mencionado varias veces por Perry en los últimos meses, mientras promocionaba Witness. Se cree que, en efecto, puede ser una respuesta a Bad Blood porque la pronunciación de Swish Swish, Bish es muy similar a Swift, Swift, Bitch.

Además del cambio en los temas de sus letras, la era Witness de Katy Perry ha traído un considerable descenso en las ventas de la artista. Chained to the Rhythm se colaba en el top 10 de multitud de países, pero se quedaba lejos del arrollador éxito de Roar, California Gurls o Dark Horse. A pesar de ello, Chained no puede considerarse un fracaso, ya que, según Mediatraffic, ha superado los 2 millones de unidades vendidas en todo el mundo.

Peor suerte han tenido Bon Appétit y Swish Swish, singles que se han quedado más cerca del top 50 que del top 10 en la mayoría de los mercados.

Por último, también es importante mencionar que esta era ha quedado ensombrecida por unas desafortunadas palabras de Katy sobre la peor época de Britney Spears (2007) y la colaboración con Migos, un exitoso, pero homófobo grupo de hip hop estadounidense.

Witness de Katy Perry canción a canción

witness de katy perry

Cartel de la gira de presentación de Witness de Katy Perry.

Witness de Katy Perry arranca con un tema del mismo nombre. De esta manera, Katy recupera la tradición de iniciar sus discos con una canción titulada de la misma manera que el álbum, algo que no sucedía en PRISM. En esta composición, la artista canta sobre la necesidad de conectar con alguien.

A nivel musical, Witness es un medio tiempo de transición entre la Katy Perry de pop facilón del pasado y la del de ganchos más sutiles, que caracteriza parte de este trabajo. Cuenta con unas prometedoras estrofas de melodía oscura que conducen a un estribillo bastante convencional. A Hey Hey Hey, en la que se reivindica como mujer inteligente más allá de una cara bonita, le sucede algo parecido, aunque, en este caso, resulta peor, ya que el insufrible estribillo se carga la totalidad de la canción.

Con Roulette, se pone eurodance y, aunque, de nuevo, esta canción arrastra el mismo problema que las anteriores, lo solventa con un estribillo mucho más satisfactorio. A lo largo de los versos de Roulette, Perry afirma que, de vez en cuando, es necesario perder el control. También de sonido noventero, pero, en este caso, más próximo al deep house, es el tema Swish Swish, coronado con unas excelentes estrofas rapeadas por parte de Nicki Minaj. Sin duda, uno de los mejores momentos de una pista a la que, musicalmente, no se le puede poner ningún pero.

El problema está, como decíamos en el apartado anterior, en la letra. Aunque en el Katy Perry – Live: Witness World Wide, una especie de Gran Hermano para ver a Katy Perry en directo y ser testigxs (Witness es testigo en inglés) de cómo es, Perry ha pedido perdón a Swift por el conflicto que arrastran desde hace años, lo ha hecho después de lanzar una canción en la que todo apunta a que le llama “zorra”.

Por tanto, a nivel lírico, Swish Swish apesta a machismo. ¿Por qué? Porque zorra, puta y derivados son calificativos que se emplean para afear, de la peor manera posible, comportamientos que, si viniesen de lxs hombres cis (sobre todo, heterosexuales), serían descritos como deshonestos, malintencionados, traidores… Entonces, Katy, en lugar de responder a Bad Blood denunciando que, en principio, Swift le robó sus bailarines, prefiere cantarle que es una zorra, un insulto que no existe para los hombres heterosexuales (todxs los que nos salimos de lo normativo nos enfrentamos, constantemente, a ese insulto, aunque eso es otro tema).

Durante la promoción de Witness, Katy Perry ha hablado sobre la importancia de que las mujeres permanezcan unidas, pero con Swish Swish pone de manifiesto que el machismo nos domina a todoxs y sale, cuando menos lo esperamos. Enfrentar a las mujeres entre las válidas (las que no molestan) y las malas (las que hacen lo que les da la gana) es uno de los principios del machismo y, también, pudimos apreciarlo en otra obra de una artista feminista, Lemonade de Beyoncé, cuando llamaba zorra a la mujer con la que su marido le fue infiel.

Y si Swish Swish trata, en efecto, sobre el bullying, la letra viene a decir algo similar a “¿por qué estás obsesionadx conmigo? Déjame en paz, soy mejor que tú”, un mensaje bienintencionado, pero muy poco trabajado, ya que el acoso escolar es mucho más que una lucha de buenxs contra malxs.

Otro acierto musical, en forma de medio tiempo noventero, es Déjà Vu, una canción sobre una relación amorosa que se consume. Le sigue Power, una composición de empoderamiento tras una relación fallida que, durante la primera escucha, también parece destrozada por el estribillo, pero que, en las posteriores, se alza como una de las mejores de todo el Witness de Katy Perry, sobre todo, dentro del grupo de los medios tiempos. Cuenta con trazas de dubstep y, a ratos, con una melodía que recuerda a la de Careless Whisper de George Michael.

A continuación, suena Mind Maze, el primer tema de relleno de Witness. Se trata de un medio tiempo que fusiona ritmos tropicales y dance, en el que Katy habla sobre el desencanto. La primera balada de Witness de Katy Perry llega con Miss You More, una delicada pista romántica de electro r&b minimalista acompañada de piano.

Tras ella, nos encontramos con el primer single del disco, Chained to the Rhythm, una joya pop de aires tropicales, presentada por 2 vídeos promocionales para enmarcar, el videoclip oficial y el lyric vídeo, nuestro favorito:

El segundo momento de relleno de Witness es Tsunami, otra composición de ecos noventeros, que cuenta con una temática similar a la de Bon Appétit, pero más sutil. Precisamente le sigue Bon Appétit, donde Katy se sumerge, de nuevo, en el trap (ya lo hizo en la exitosa Dark Horse), un género musical que le sienta a la perfección.

Y, ¡por supuesto!, no podía faltar en Witness de Katy Perry una canción de tropical house, el género musical de un importante número de composiciones lanzadas desde 2015. La agraciada es Bigger than Me, el último gran tema que contiene el álbum, en el que canta que sobre la importancia del activismo.

Después de Bigger than Me llega el turno de Save As Draft, una balada electrónica agradable, pero nada memorable de temática amorosa, Pendulum, un original número de funk y góspel, en el que describe la vida como un péndulo, e Into Me I See, una aburrida balada a piano, cuyo estribillo recuerda al de Pearl (Teenage Dream).

Veredicto sobre Witness de Katy Perry

De las 15 canciones que contiene la versión internacional de Witness, solo 5 pueden considerarse políticas, los 3 sencillos, Hey Hey Hey y Bigger Than Me. El resto abordan el amor desde diferentes ángulos y otros aspectos de la vida, como el desencanto. Por tanto, no, Witness no es el disco político de Katy Perry, pero sí es el trabajo con el que empieza a desligarse de la imagen de estrella del pop divertido, pegadizo e inofensivo para convertirse en una artista que puede hacernos bailar y pensar al mismo tiempo.

Con sus defectos, Witness de Katy Perry juega en la liga de todos esos álbumes en los que lxs cantantes cambian de estilo y no entusiasman al público general, pero que, tiempo después, son reivindicados como icónicos. Por ello, Witness está más cerca de ser el Bionic de Christina Aguilera o el ARTPOP de Lady Gaga que el 1989 de Taylor Swift o el Delirium de Ellie Goulding.

3 comments

    • Víctor Berzal de Miguel 27 agosto, 2017 at 04:07 Responder

      No, no lo he comparado. De hecho, lo he alejado de 1989, un álbum que ya ha superado la barrera de los 10 millones de copias vendidas, y lo he acercado a otros discos pop con ínfulas e incomprendidos, es decir, menos exitosos de lo que se esperaba, como Bionic o ARTPOP 😉

    • Xander 18 septiembre, 2017 at 00:36 Responder

      Ambos álbumes son muy buenos! ese afán de estar comparando y de estar insinuando que un álbum es malo solo porque no te guste la artista, es una tontería. Aprende a escribir, ser tolerante y sobre todo a valorar la música. Buen día

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