Origen de las Comunidades Autónomas en Cultura Diversa

Los orígenes históricos de las Comunidades Autónomas

Comenzamos una nueva serie de artículos sobre la Historia de España. En concreto, a lo largo de 19 artículos, hablaremos del origen de las Comunidades Autónomas y los diferentes acontecimientos que las han convertido en lo que son hoy en día.

Origen de las Comunidades Autónomas Mapa de España

Evolución de la organización territorial de España (fuente: elaboración propia).

Según el jurista Juan Ferrando Badía, las Comunidades Autónomas son unas entidades públicas territoriales dotadas de autonomía legislativa y de órganos de autogobierno. También, son realidades públicas territoriales no dotadas de personalidad jurídica suprema.

Esto significa que su existencia depende del reconocimiento por parte de la Constitución de 1978 y que, por ello, no tienen carácter soberano. Son, además, la expresión de la pluralidad presente en España y han permitido a las regiones alcanzar los más altos niveles de autonomía de su historia, muy superiores a los de Estados Federales. 

¿En qué momento de la historia se encuentra el origen de las Comunidades Autónomas?

Como nos contaba Pau Gómez Conca hace un par de años, el germen del sistema actual de división territorial español bebe, a nivel provincial, de la división de Javier de Burgos (1833) y, a nivel político, del Estado Integral de la II República (1931-1936 o 1931-1939, si se cuenta hasta la finalización de la Guerra Civil).

Pero claro, Javier de Burgos, Secretarix de Estado de Fomento durante el gobierno de Cea Bermúdez (1832-1834), no dividió España en 49 provincias y 15 regiones por ciencia infusa, sino que se inspiró en otras organizaciones territoriales del pasado como los reinos taifas. Por este motivo, hemos tomado como momentos clave para establecer el origen de las Comunidades Autónomas:

1-Los citados reinos taifas

En 1031, el Califato de Córdoba se fragmenta en reinos islámicos independientes, los primeros taifas. Entre ellos se encontraban Murcia, Córdoba, Sevilla, Huelva, Badajoz, Toledo, Zaragoza, Granada, Málaga, Valencia, Baleares o Almería.

2-La mencionada división provincial de Javier de Burgos en 1833

Varios siglos después de los reinos taifas, la Ilustración (1700-1808) y la llegada a España de la dinastía borbónica (1700) y sus Decretos de Nueva Planta (1707-1716) supusieron el nacimiento de un nuevo concepto de nación española: absolutista, centralista y uniforme.

Antes de aquello, Carlos II, hijx de Felipe IV, muere sin descendencia el 1 de noviembre de 1700. En su testamento nombra a Felipe de Anjou, nietx de Luis XIV, herederx al trono de España. Por temor al posible nuevo poder borbónico, las potencias europeas apoyan al archiduque Carlos de Austria como sucesor de Carlos II.

Carlos de Austria era hijx de Leopoldo I de Habsburgo, Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico (1658-1705), a su vez, nietx de Felipe III de España. La Corona de Aragón se posicionó a favor del archiduque. Estos dos frentes darían lugar a la Guerra de Sucesión Española (1701-1713).

Al finalizar la contienda, los Decretos de Nueva Planta castigan la Corona de Aragón por su posicionamiento a favor del archiduque durante el conflicto. Con ellos, Cataluña, Valencia, Aragón y Baleares pierden su autonomía administrativa, fiscal y económica y se les imponen la organización y legislación castellanas.

Eso sí, los principios de igualdad característicos de la Ilustración, presentes en los decretos, compensan esas pérdidas permitiendo a esos territorios el acceso a los derechos y privilegios propios de Castilla.

Transcurridos más de 100 años de aquello, la división de Javier de Burgos, aprobada mediante decreto el 30 de noviembre de 1833, dividía España en 49 provincias. De Burgos se basó en la vieja organización en reinos y son, básicamente, las actuales. Esta reforma, que convertía la provincia en la unidad básica de la Administración, fragmentó internamente los antiguos reinos dando a cada porción el nombre de su capital.

Oirgen de las Comunidades Autónomas Javier de Burgos

División provincial de Javier de Burgos (fuente: creado por Cultura Diversa)

3-La aparición y apogeo de los sentimientos nacionalistas y regionalistas (a partir de la segunda mitad del siglo XIX)

Según el historiador donostiarra Juan Pablo Fusi,  todos los nacionalismos surgen con la Revolución Francesa (1789) y se desarrollan en el siglo XIX. Por ello, durante el último cuarto y, gracias al romanticismo, la revolución industrial y las transformaciones que trajo consigo, florecen en toda Europa los regionalismos y nacionalismos.

Estos fenómenos dieron lugar a la investigación y exaltación de diferentes elementos históricos, culturales o lingüísticos que empezaron a demandar la atención del poder político. En España, destacan el catalán, vasco, gallego y, en menor medida, el valenciano.

Origen de las Comunidades Autónomas y el Desastre del 98

El Desastre del 98 provocó el fin definitivo del Imperio Español. La imagen es un cuadro de la Batalla de Bahía Manila.

El Desastre del 98, cuando España se convierte en una potencia de segundo nivel y surge el sentimiento de inferioridad español, pone de manifiesto los grandes males del país. De todos ellos, muchas voces colocan en primer lugar el centralismo.

Además, el Desastre provocó cierto auge de los regionalismos o nacionalismos periféricos, pero que, exceptuando el vasco y el catalán, fracasaron en su articulación política. Estas excepciones se convirtieron en nacionalismos durante los distintos gobiernos de la Restauración (1874-1931) debido a la falta de soluciones a sus demandas.

4-La II República

El primer intento de crear un Estado democrático basado en la articulación del pluralismo regional español se da en la Segunda República con el Estado Integral. De hecho, la Constitución del 9 de diciembre de 1931 no sólo admitía la autonomía de las regiones en un sistema descentralizado, sino que establecía el proceso para alcanzarla.

Así, en 1932 se aprobó el Estatuto de Autonomía de Cataluña y se empezó a trabajar en el de Castilla, Galicia o País Vasco. En 1936 pidieron su estatuto Aragón, Andalucía, Baleares, Canarias, Extremadura y Valencia. De ellos, el gallego fue ratificado por las Cortes al comienzo de la Guerra Civil y el vasco entró en vigor en octubre de 1936.

Origen de las Comunidades Autónomas momentos clava

El círculo de la historia de la organización territorial de España (fuente: elaboración propia).

5-La dictadura de Franco (1939-1975)

Con la victoria del general Francisco Franco y el establecimiento de la dictadura nace una Nueva España como contraposición a la republicana. Este nuevo Estado confunde Castilla con España y califica como atentatorio contra el país y su indiscutible unidad cualquier manifestación regionalista. De hecho, la dictadura trae consigo una vuelta al centralismo.

Además, se impuso el castellano como la única lengua y dejaron de considerarse legítimamente españolas todas aquellas realidades que no fuesen las castellanas. Es por ello, que en esta concepción de lo inequívocamente español se encuentra parte del germen que vincula los nacionalismos catalán, vasco o gallego como anti-españoles.

6-La Transición (1975-1982)

Durante la década de los 70, dentro del marco de la Transición, las diferentes regiones de España acudieron a la Historia para localizar sus rasgos diferenciales, aquellos que justificasen sus pretensiones de autonomía.

En 1977, con Adolfo Suárez de Presidente, surgen las preautonomías, unas fórmulas provisionales para institucionalizar las diferentes regiones hasta la llegada de la Constitución. Así, en septiembre de ese año, se restablecía de forma transitoria la Generalidad de Cataluña/Generalitat de Catalunya.

Desde diciembre hasta octubre de 1978, llegarían las preautonomías vasca, gallega, aragonesa, canaria, valenciana, extremeña, balear, castellanoleonesa, murciana y castellanomanchega. Cantabria, Madrid y La Rioja fueron las únicas que no se sumaron a este régimen.

El artículo I de la Constitución de 1978 define España como un único Estado cuya unidad se fundamenta en la propia Constitución y el II, que está integrado por una pluralidad de regiones y nacionalidades a las que reconoce el derecho a la autonomía. Además, la Constitución establece 3 vías para llegar a la autonomía: la rápida, la lenta y la excepcional, recogidas en los artículos 151, 143 y 144, respectivamente.

La primera permitía el acceso inmediato, con todas las competencias, a los territorios que en el pasado habían aprobado un Estatuto (las llamadas regiones históricas) y tuvieran ya un régimen autonómico provisional. Ellas fueron Cataluña, País Vasco, Galicia y, gracias el referéndum de 1980, Andalucía. Por ello, también, son las únicas que pueden convocar elecciones autonómicas cuando les place.

7-Los primeros años de la democracia

Durante la primera fase del proceso autonómico, la Constitución se había tomado en clave nacionalista (catalán, vasco y gallego) pero,  tras el referéndum andaluz, la autonomía pasa a verse como la norma de la estructura del Estado. Ello implica que el derecho a la autonomía se extendió a todas, ya fueran nacionalidades o regiones, es decir, se impuso la igualdad legal.

Para las regiones denominadas como “no históricas”, por no haber aprobado Estatutos de Autonomía en la Segunda República, se dispuso la vía lenta. Con ella, estos territorios tenían, durante sus primeros 5 años de autonomía, menos competencias que las históricas.  Por su parte, la vía excepcional autorizaba al parlamento español a crear comunidades por interés nacional.

Los Pactos Autonómicos de 1981 dividieron el Estado en 17 Comunidades Autónomas y los de 1992 equipararon, a nivel competencial, todas las comunidades.  

Cultura Diversa origen de las Comunidades Autónomas clasificación

Tipos de Comunidades Autónomas españolas, según la clasificación que hemos realizado en Cultura Diversa (fuente:creación propia).

En profundidad: del Nacionalismo a los anhelos de autonomía

En 1789, se inicia la Revolución Francesa y, con ella, finaliza el Antiguo Régimen y comienza la Edad Contemporánea. Desde entonces, se extiende por Europa  la idea de la libertad, es decir, el deseo de los pueblos de lograr su autonomía e importante sentimiento para el origen de las Comunidades Autónomas.

La filosofía, una aliada del nacionalismo

Immanuel Kant (1724-1804) definía la libertad como la capacidad natural de un hombre de hacer lo que le plazca, a no ser que se lo impida la fuerza de la ley. Además, para el filósofo, un hombre es libre cuando se rige por las leyes de moralidad que encuentra en su interior y no en el mundo exterior.

Por tanto, el hombre actúa con libertad cuando lo hace de acuerdo al imperativo categórico, su ley interior. De hecho, para Kant, el objetivo del hombre es determinarse a sí mismo como un ser autogobernado.

El nacionalismo, como doctrina, surge en Europa a principios del siglo XIX y encuentra en Kant una de sus principales referencias. Se trata de aplicar, a todos los niveles, el concepto de libertad humano en la vida de los pueblos. Un pueblo libre quiere autonomía y autogobernarse.

Ética Kant origen de las Comunidades Autónomas

¿Imaginaría Kant que su Ética podría formar parte del desarrollo de las Comunidades Autónomas españolas? (foto: Wikimedia Commons).

Otro personaje principal, el liberalismo

El concepto de nación está históricamente unido al del liberalismo (la contraposición al absolutismo) y ambos se enmarcan en el ciclo revolucionario. A partir de ese momento, nación, nacionalismo, regionalismo y autonomía se convierten en rasgos principales de nuestro tiempo. Por ello, la revolución liberal precipita la toma de conciencia sobre la pertenencia a una nación.

Origen de las Comunidades Autónomas Nacionalismo

La evolución en España del nacionalismo (o regionalismo), que es el origen de las Comunidades Autónomas (fuente: creación propia).

En España, el artículo 6 de la Constitución de Cádiz (1812) recoge el amor a la patria como una de las principales obligaciones de los españoles. Por su parte, el romanticismo, al alejarse del culto a la razón de lxs ilustradxs, en favor de la exaltación de los sentimientos, trae consigo el concepto de patriotismo.

Durante el siglo XIX, lxs liberales vincularon la idea de progreso a la de un Estado fuerte y centralizado. De esta manera, marginaron los patriotismos locales o regionalismos que, lejos de desaparecer, se mantuvieron subyacentes a la espera del momento apropiado para emerger.

En España, fruto de prolongados procesos históricos, se configuran nacionalismos periféricos y regionalismos importantes, aunque no de masas.

Yo soy español, español, español

Además de los nacionalismos periféricos, se desarrolla un nacionalismo nacional, unitario y españolista. Su mayor preocupación será la unidad nacional. Asimismo, para lxs nacionalistas españoles, otros tipos de nacionalismo, como el vasco o el catalán, son entendidos como una forma de atentar contra esa unidad y, por ello, separatistas y antiespañolistas (enemigos de la patria).

Para Manuel Azaña (1880-1940), el problema regional era una enfermedad crónica de España. Efectivamente, ya que, capitaneado por los nacionalismos vasco y catalán,  está presente, de una u otra manera, en la política española desde el ya mencionado Desastre de 1898.

Un romanticismo 2.0, también clave en el origen de las Comunidades Autónomas

Tras la Primera Guerra Mundial (1914-1918), resurgen el pensamiento mítico y el simbolismo propios del romanticismo y, con ellos, se despiertan las autonomías. Gracias a esas corrientes, comienzan a desarrollarse durante la II República, gracias al concepto constitucional del Estado Integral, aquel compatible con la autonomía de los municipios y las regiones.

Sin embargo, la Guerra Civil y el centralismo franquista detendrían y, según Gómez Conca, contribuirían al emponzoñamiento de un fenómeno que sería retomado durante la Transición.

Desde el inicio de las discusiones del anteproyecto de la Constitución, la utilización de los términos nación, nacionalidad o España fue motivo de problemas.

Fruto del consenso y para contentar a lxs nacionalistas vascos y catalanes, el artículo 2 de la Constitución expone que su fundamento se encuentra en la indisoluble unidad de la Nación española y, que reconoce el derecho a la autonomía y solidaridad de las nacionalidades y regiones que la integran. De esta manera, la palabra nacionalidad es incluida para diferenciarla de región pero, en ningún caso, pretende igualarla a la de nación.

El artículo 137 reconoce a las Comunidades Autónomas y a los municipios y provincias, la autonomía para gestionar sus respectivos intereses.

Origen de las Comunidades Autónomas mapa final

Las diferentes banderas de las Comunidades Autónomas en las que se divide España (fuente: creación propia).

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