Reseña EP Sick Boy de The Chainsmokers

La tristeza Millennial se manifiesta en el EP Sick Boy

Hace ya unos cuantos meses, en concreto el 20 de abril, se puso a la venta el EP Sick Boy de The Chainsmokers. Se trata del tercer trabajo en este formato que el dúo estadounidense lanza desde 2015. En el cómputo general de la discografía de The Chainsmokers, sucede a Memories…Do Not Open (2017), su primer y exitoso (sobre todo, gracias al streaming) largo.

Crítica EP Sick Boy de The Chainsmokers

Portada de You Owe Me, el segundo sencillo del EP Sick Boy de The Chainsmokers (en una línea muy Bon Appetit de Katy Perry).

Sick Boy de The Chainsmokers, ¿un cambio de rumbo?

Se dicen muchas cosas de lxs Millennials (nacidxs entre 1983 y 2000), la mayoría malas (caprichosxs, vagxs, poco dadxs al esfuerzo…), pero, en cambio, no se dedican tantas palabras a contar por qué la generación más anhelada por las marcas y odiada por un porcentaje importante de la población es así.

Partiendo de la base de que esto es una generalización, muchas de las personas consideradas Millennials han tenido una vida fácil a nivel económico.

De repente, llegaron la crisis, los despidos masivos, la pérdida de derechos, el descenso en los sueldos, la gran dificultad para encontrar un trabajo, los contratos basura, los recortes… y el futuro pasó de ser prometedor a antojarse negro.

Esto ha tenido 2 consecuencias principales:

  • Aunque seamos felices, ha quedado un poso de tristeza, melancolía y desencanto en nuestro interior (hemos/estamos pagando con nuestro presente y futuro una crisis que surgió en las grandes esferas).
  • La segunda es más positiva, salir, liberarnos y hacer (o intentar, al menos) las cosas a nuestra manera (si la vida está complicada, preferimos que lo sea siendo nosotrxs mismxs) son algunos de nuestros dogmas vitales más importantes.
El tipo de música que hace The Chainsmokers

Después de toda esta parrafada, ¿dónde encajan The Chainsmokers? Pues en ambos efectos de ser la generación estafada (gracias Mr Avelain por la inspiración): se mantienen fieles a publicar canciones de tono melancólico, pero orientadas a la pista de baile, y de estructuras muy similares/predecibles, a pesar de que han recibido la espalda de la crítica por ello.

Crítica Sick Boy de The Cahinsmokers

Alex Pall (izquierda) y Andrew Taggart forman el dúo estadounidense The Chainsmokers.

En Cultura Diversa, sin embargo, rompemos una lanza a favor The Chainsmokers. Sí, sabemos que hemos hablado otras veces de ellxs en tono peyorativo (cuando Lady Gaga sacó The Cure o cuando Linkin Park suavizaron aún más su sonido en One More Light), pero fue debido a que su música es muy genérica, muy de fórmula, poco trabajada más allá de unas estrofas agradables, un estribillo vocal y otro instrumental.

Parece que nos contradecimos, pero no del todo. La música de The Chainsmokers no es una maravilla, sino un conjunto de temas para divertirse, alejados de cualquier pretensión de resultar exquisiteces pop, que beben de los ritmos de moda en los últimos años (tropical house y trap, sobre todo).

Alex Pall y Andrew Taggart, lxs 2 miembrxs de The Chainsmokers, componen y publican canciones agradables sin más. Dejando de lado algunas sonoras meteduras de pata del dúo, como criticar de forma no constructiva Perfect Illusion de Lady Gaga, The Chainsmokers han soportado una excesiva inquina.

Como muestra de ello, su disco debut, Memories…Do Not Open (2017). Tiene una puntuación global de 43 sobre 100 y, aunque muchas canciones resulten muy parecidas entre sí, contiene los suficientes ganchos pop como para, al menos, llegar al aprobado: Last Day Alive, Young, I Won’t Kill Ya, Break Up Every Night, Something Just like This (junto a Coldplay), Paris y The One.

No pretenden ser Björk ni Radiohead ni Little Boots ni Róisín Murphy, sino situarse en, por poner un ejemplo, un terreno Camila Cabello, es decir, el de un pop de radiofórmula. Su música está bien para ellxs, pero decepciona que artistas, famosxs por dar vueltas a su sonido y experimentar, se dejen arrastrar por un estilo totalmente alejado del lucimiento.

Crítica del EP Sick Boy, canción a canción

En Sick Boy de The Chainsmokers, aunque fieles a todo lo expresado en el apartado anterior, sí que se intuye en el dúo un esfuerzo por evolucionar y refinar su sonido por el camino.

Sick Boy arranca con el nostálgico y disfrutable medio tiempo de r&b y trap Somebody. La canción gira en torno a la vida vinculada a la fama.

No es, sin embargo, el clásico tema sobre lo terrible que es la fama, sino una composición sobre todas las consecuencias buenas de la misma (“todo con lo que siempre ha soñado”) y el miedo a perderse a sí mismx (no está cantada en plural) entre tanto, “algo que no se puede permitir”.

Tras Somebody llega Everybody Hates Me, que sigue la senda meláncolica de Somebody, pero más luminosa, puesto que tanto la melodía como la letra apuntan a que la vida es dura cuando nos odian, pero nada que no se supere con lxs amigxs. A nivel musical, cuenta con trazas hip hop, trap y EDM.

Más positiva se percibe You Owe Me, una especie de Half Of Me (2012) de Rihanna, en cuanto al mensaje. En este último tema, la intérprete de Umbrella canta que podemos verla en la televisión, pero que, de esta manera, solo conocemos la mitad de ella.

Algo muy similar expresan Pall y Taggart en You Owe Me, su canción de respuesta a la mala prensa recibida. No todo es positivo en su mensaje, ya que, aunque afirman que lo que dicen los periódicos no es lo que sus amigxs piensan de ellxs, sí les afecta y, en ocasiones, les arrastra hacia la oscuridad.

De intención más pop que Everybody Hates Me, no es la letra lo que puede llegar a poner los pelos de punta, sino el socorrido post-estribillo y clímax instrumental EDM de ecos hip hop, que magnifica la sensación de melancolía.

Este EP se cierra con Sick Boy, el cuarto medio tiempo del trabajo, y una crítica al narcisismo propio de los Estados Unidos y al de los likes. Se trata, sin duda, del mejor tema de todo el EP y el más pop de todos.

Una de sus principales particularidades del mismo es el uso de castañuelas y la ausencia de la parte instrumental acrecentadora del tono nostálgico. No hace falta, la melodía ya es lo suficientemente triste y se agradece que Alex Pall y Andrew Taggart hayan apostado por algo diferente, como Florence and The Machine con The End Of Love.

En conclusión, Sick Boy de The Chainsmokers es un EP de canciones de melancólica composición, menos predecibles que las que las han precedido, en las que el dúo, a pesar de reafirmarse en su estilo particular, introducen ciertos recursos que hacen pensar en un segundo disco de “sonido más maduro”.

Todo parece indicar que avanzan en esa dirección, puesto que, recientemente, han publicado la interesante, aunque “de manual disco funk chic” Side Effects (junto a Emily Warren), su composición más sofisticada hasta la fecha.

Nos interesa, ¿qué opinión os merecen The Chainsmokers?

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