Crítica de Smile de Katy Perry canción a canción

Katy Perry recula con Smile

Después de una promoción extraña, en la que parecía que el disco no era la meta tras sencillos como Never Really Over, Small Talk o Never Worn White, el último viernes de agosto vio la luz Smile de Katy Perry. Sucede a Witness, un álbum en el que quiso reflejar su implicación política y demostrar que era más que una cantante sexy de canciones despreocupadas. Ahora, parece que quiere recuperar ese rol, pero ¿hasta qué punto lo logra?

Crítica del disco Smile de Katy Perry

La mejor de todas las portadas con las que cuenta Smile de Katy Perry. Diseñada por famekilled como alternativa a la que había presentado Perry, gustó tanto que la cantante la convirtió en una de las oficiales.

Smile de Katy Perry, canción a canción

Never Really Over

Desde que conocimos esta composición, Katy Perry y su equipo han jugado al despiste. De hecho, en un principio, ni Never Really Over ni Small Talk ni ninguno de los otros sencillos que publicó en 2019 y principios de 2020 iban a formar parte del sucesor de Witness.

Sin embargo, tal vez, el limitado desempeño comercial de Daisies motivó la inclusión de Never Really Over en Smile de Katy Perry, aún hoy, la segunda canción más popular de la artista en Spotify.

A la altura de sus mejores canciones, Never Really Over samplea Love You Like That (2017) de Dagny y cuenta con un explosivo estribillo electropop que, muy posiblemente, sirvió de inspiración a ALMA para dar forma al Back To Me de Lindsay Lohan.

Por último, desde el punto de vista lírico, el primer gran acierto en Smile de Katy Perry encaja a la perfección con el concepto del álbum: la resiliencia.

Crítica del nuevo disco Smile de Katy Perry

Otra de las diferentes portadas de Smile de Katy Perry.

Cry About It Later’

Cuando una carrera musical se encuentra en horas bajas, para reflotarla, la estrategia a seguir debería de ser la de centrar el presupuesto en las canciones más potentes, es decir, aquellas que aúnen una calidad indiscutible y madera de éxito.

En la situación en la que se encuentra Katy Perry en la actualidad, tal vez, ni siquiera habría experimentado un renacer comercial con Cry About It Later’, pero seguro que habría despertado más interés por todo el álbum que esa mediocridad de segundo single que es Smile.

Un paso atrás con sorpresa

Como parecía intuirse en Never Really Over y en el sencillo homónimo de Smile de Katy Perry, tras la fría acogida de las oscuras sonoridades house y eurodance de Witness, la única salida para la artista era retomar la fórmula que hizo de ella una de las mayores estrellas del pop la pasada década.

Y, sí, en Cry About It Later’ se escucha el característico disco de Teenage Dream, aunque revestido de una pátina más refinada (en cierto modo, cierra el círculo que Troye Sivan abrió con Bloom: esta pista parece la versión de Perry de la visión de Sivan respecto a su disco de 2010).

También, recupera la vertiente roquera-new wave de su carrera (presente en el irregular One Of The Boys, 2008, y en el mismo Teenage Dream: Hummingbird Heartbeat y Circle The Drain).

Reivindicación del synthpop

Además del disco y un irresistible solo de guitarra eléctrica, la mejor canción inédita de Smile de Katy Perry apuesta por otro estilo recurrente (aunque menos habitual) en la carrera de la artista, el synthpop (Hot ‘N’ Cold, por ejemplo).

Por último, la primera sorpresa de todo Smile de Katy Perry cuenta con otra baza a su favor: una emotiva, pero serena letra acerca de evadirse del sufrimiento, gracias a la libertad de la pista de baile.

Teary Eyes

El entusiasmo que despiertan Never Really Over y Cry About It Later’ desaparece con Teary Eyes, genérica e impersonal a más no poder.

De nuevo disco (en este caso, acompañado de dance) y sobre bailar con lágrimas en los ojos para deshacerse de ellas, cuenta con cierto regusto al tema Mind Maze de Witness.

Daisies

Si el mensaje de superación personal de Never Really Over le valió pertenecer a nuestra lista de canciones para el Orgullo de 2019, este 2020, el honor recaía sobre Daisies, que trata sobre pasar de la gente irrespetuosa con nuestra forma de ser.

Lanzada el 15 de mayo como primer sencillo de Smile de Katy Perry, se trata de un magnífico medio tiempo en el que aúna folk pop, power pop y un minimalista synthwave (este último, mil veces más luminoso que el que incluía en Tsunami de Witness).

Resilient

Los últimos años no han sido fáciles para Katy Perry. En un mismo período de tiempo, vivió su primer álbum de fracaso comercial (a día de hoy y con streaming incluido, aún no ha llegado al millón de copias mundial), voraces críticas y la ruptura con Orlando Bloom.

Por todo ello, su nuevo disco está plagado de letras sobre reafirmación personal. “Look at me now”, como uno de los mayores aciertos del Rare de Selena Gomez, funciona como uno de los ganchos de esta insípida balada pop, situada al mismo nivel de sopor que Into Me I See (Witness), Double Rainbow (PRISM), Not Like the Movies (Teenage Dream) y I’m Still Breathing (One of The Boys).

Expresión en la portada de Smile de Katy Perry

La melancólica expresión en esta portada de Smile de Katy Perry transmite a la perfección el hastío que despierta Resilient.

Not The End Of The World

“Hola, soy Katy Perry, me gusta el trap, soy taciturna y ya que pasasteis de Bon Appétit, quiero un nuevo Dark Horse”. Esto es lo que parece perseguir el único momento trap de Smile de Katy Perry.

A diferencia de Dark Horse, a la que se le tardaba en coger el punto (en el ya, de por sí, mediocre PRISM), Not The End Of The World presenta toda la inmediatez que a la intérprete y co-autora de I Kissed A Girl se le escapó con Witness.

También empoderadora, lo único que no se comprende de la existencia de la sexta pista de Smile de Katy Perry es ¿por qué no es sencillo todavía?

Smile

Aunque gana mucho dentro del contexto del disco, Smile suena a desesperación, tanto la versión en solitario como aquella que cuenta con unos versos rapeados por Diddy (solo disponible en el vinilo). Como Never Really Over, Smile samplea una composición ya existente. En este caso, Jamboree (1999) de Naughty by Nature.

Dotada de un estribillo demasiado estridente y que llega demasiado pronto (la canción arranca con él), el disco que envuelve todo el corte remite a la era Teenage Dream, pero, en términos de calidad, a duras penas, consigue situarse ligeramente por encima de Act My Age, el insulso número disco que cerraba la edición deluxe de Witness.

Además, para desgracia de Perry, este intento por reconquistar al público de Teenage Dream y PRISM ha sido un estrepitoso fracaso:

  • No ha llegado a los 25 millones de streams en Spotify
  • El videoclip solo alcanza los 16
  • Todavía no ha debutado en la Hot 100 estadounidense
  • Su cima en Reino Unido es el puesto octagésimo séptimo

Champagne Problems

Al escuchar Champagne Problems (disco-funk futurenostálgico), el tema que cierra el trío fantástico del Smile de Katy Perry inédito (sus otras piezas son Cry About It Later’ y Not The End Of The World), vuelve a planear la confusión respecto a la estrategia seguida por el equipo de la cantante.

No se comprende por qué ha arriesgado con el medio tiempo Daisies, cuando este tipo de corte solo ha proporcionado éxitos contundentes a Katy Perry durante la era Teenage Dream (The One That Got Away y Wide Awake).

Además, si no contamos Never Really Over y Daisies, el resto de adelantos del álbum han hecho gala de una calidad muy inferior a su estatus de mega estrella del pop.

Guardarse alguna baza para que el trabajo funcione a medio-largo plazo tiene sentido, pero emplear adelantos carentes de gracia y sin aparente conexión entre sí fue una de las razones que proporcionó a Madonna su primer gran batacazo comercial con Madame X (2019).

Para más inri, la situación de la Reina del Pop y Perry no puede compararse ni por trayectoria ni legado ni momento profesional, pero, como poco, se antoja temerario jugarse un debut decente en listas a que el público descubra que parte del contenido del álbum supera a la mayor parte de sus adelantos.

No, Katy Perry no puede permitírselo y a la vista está: se espera que Smile debute en la quinta posición estadounidense, con unas paupérrimas 50.000 a 60.000 copias (escuchas incluidas), según informa chart data.

Tucked

También envuelto en disco, aunque aderezado con doo-wop, es la novena pista de Smile de Katy Perry. Muy pegadiza, gracias a los kylieminoguescos na, na, na del post-estribillo, ocupa la sexta posición entre las mejores canciones del álbum tras Never Really Over, Daisies y el trío fantástico.

Desde el punto de vista lírico, parece alejarse del concepto de auto-superación y crecimiento emocional, puesto que trata sobre mantener en secreto las fantasías hacia personas ajenas a la pareja, pero ¿qué haber más maduro que otorgar a cada situación la importancia que le corresponde?

Harleys In Hawaii

Cuando se publicó Never Really Over (marzo de 2019), parecía que volvía la Katy Perry de siempre: optimista, con buen pop y saludables posiciones en listas. Sin embargo, fue solo un espejismo: su Moves like Jagger.

En agosto llegaba Small Talk, la típica canción de relleno a la que, por motivos desconocidos, se le otorgó la categoría de sencillo. Co-escrita por Charlie Puth, vivió una limitada y desastrosa vida comercial (fue número 81 en Estados Unidos, 43 en Reino Unido o 56 en Canadá).

Así las cosas, a mediados de octubre, Perry liberaba Harleys In Hawaii, en la que, de nuevo, participó Charlie Puth. En el plano comercial, corrió peor suerte que su predecesora.

Lo positivo de Harleys In Hawaii

En términos de calidad, aunque situaba a la cantante en una tierra de nadie, es decir, en un camino sin rumbo aparente, transmitía (y sigue transmitiendo) una serie de cuestiones esenciales para la continuidad de su carrera:

  • Puede resultar interesante sin forzar su vis cómica
  • Medios tiempos, sí, siempre y cuando cuenten con estribillos claros
  • Apostar por ritmos trap es garantía de acierto en la voz de Katy Perry

Only Love

Absolutamente prescindible y predecible, pero agradable de escuchar, es esta balada pop de coro góspel, en la que Katy Perry desvela que, si solo le quedase un día de vida, lo pasaría rodeada de las personas a las que quiere.

What Makes A Woman

La edición estándar de Smile de Katy Perry se cierra con otra balada. En este caso, impecable a nivel musical (conjuga folk-country, electropop y una estructura clásica y efectiva), quiere ser un himno de empoderamiento femenino, pero no lo logra por el motivo de siempre.

Sí, Perry suele fallar cuando trata de escribir sobre feminismo, puesto que se queda en la superficie y en tópicos. En consecuencia, a veces, acierta con los clichés (Roar o Part Of Me), y otras se pierde en el de las mujeres fuertes (Hey Hey Hey) o en los que suelta en esta What Makes A Woman:

  • Hacen el mundo girar sobre unos tacones
  • Tienen voz y piel suave
  • Son un misterio
  • ¿Ser mujer reside en la capacidad para actuar como una zorra?

Small Talk

Entre el synthpop, synthwave y el disco, se mueve la insustancial Small Talk, por suerte, relegada a la edición de lujo de Smile de Katy Perry. Como en los peores momentos de Witness, el gran fallo del tema reside en un pobre estribillo, alejado de lo que las estrofas parecen anunciar.

Mención aparte merecen los irritantes blah, blah, blah con los que Perry remata el estribillo y, a una distancia de 180 grados, el remix de Lost Kings, que arregla los defectos de la canción original.

Never Worn White

Para rematar faena, en lugar de dejar la soporífera balada a piano Never Worn White como una curiosidad más o menos cuca, Katy Perry la incluye en Smile. Más éxito que el sencillo homónimo sí ha tenido y es posible que pueda inflar algo las cifras de debut.

Lágrimas en el disco Smile de Katy Perry

Bastante desconectadas del concepto sobre el que se ha construido Smile de Katy Perry, las lágrimas de esta otra portada describen lo que se siente al comprobar que Never Worn White pasó el corte y 365, no.

High On Your Supply

Por último, Smile de Katy Perry se despide con otra prescindible composición, que resta todo atractivo a la edición para Japón o Target del álbum.

En este caso reggae, en ella Perry, como Lady Gaga en Sine From Above, se atreve a abordar el drum & bass, aunque con un resultado totalmente opuesto al del notable dúo con Elton John.

Veredicto sobre Smile de Katy Perry: mejor que PRISM, no es su Lotus…

Aunque Witness no puede considerarse como el Bionic de Christina Aguilera en su sentido más estricto, es decir, en ningún momento Katy Perry quería virar hacia la electrónica alternativa, sí existen diferentes similitudes entre ambos trabajos:

  • Marcan, para mal, un punto de inflexión en la popularidad y desempeño comercial de sus artistas
  • Incluyen composiciones electrónicas de corte más experimental y, por tanto, menos radiable
  • Nicki Minaj participa

  • El concepto inicial quedó opacado, o bien por la discográfica o porque al purposeful pop se le añadieron letras románticas
  • Con el paso del tiempo, sus aciertos y sus riesgos han crecido (por ejemplo, Bobblehead, Elastic Love, Tsunami o Hey Hey Hey)
  • La promoción sufrió bandazos para salvar los muebles (la estética de You Lost Me y Swish Swish rompió con los conceptos de cada trabajo)

… pero tampoco está a la altura del estatus de la cantante

Smile de Katy Perry es un trabajo triste. ¿Por qué? Porque se intuye a la artista perdida, dividida entre su sonido pre-Witness, el del citado álbum y el disco tan de moda en 2020, gracias a Dua Lipa y su Future Nostalgia.

En este sentido, Smile de Katy Perry discurre por diferentes géneros musicales sin que se perciba una razón para ello más allá que intentar replicar los éxitos de su pasado o atraer un trozo del pastel que, este año, se están comiendo la ya citada Dua Lipa (suma buenas críticas y rendimiento comercial) y Jessie Ware (aplauso de la crítica).

Sí, por mucho que Perry haya promocionado el álbum de variadas y originales formas, por mucho que haya declarado que ha salido de la crisis de 2017 o por muchas letras catárticas, Smile transmite que Perry ha tirado la toalla de evolucionar y que solo sirve para referenciarse a sí misma con composiciones, en general, mediocres.

Smile de Katy Perry, el disco de la felicidad

La enésima portada para Smile de Katy Perry. De todas, esta es la más apropiada para expresar que, en efecto, vuelve a ser feliz.

La política, patrimonio exclusivo de su vida privada

No vemos, como sí en Lotus, intentos desesperados por dar con la gran balada icónica o el uptempo pegadizo y polémico, pero, al menos, los sucesores de Bionic presentan discurso, característica que el público de Aguilera sí acepta.

En cambio, Smile de Katy Perry comunica que la artista se hace a un lado y se resigna a un limitado personaje tontorrón al que no se le permite mostrar inteligencia ni un resquicio de seriedad. No, Perry solo puede hablar de malas experiencias si, mediante topicazos, nos cuenta cómo ha salido adelante.

Por todo ello, Smile suena a derrota, a no salirse de la caja, a no resultar molesta. En consecuencia, ninguna letra empoderadora puede arrebatar al conjunto el calificativo de triste.

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