Crítica de High Road de Kesha

¿Viaja Kesha al pasado con High Road?

Este 31 de enero se ha publicado High Road de Kesha, un álbum que llega más de 2 años después del notable Rainbow. Precedido por Raising Hell, la bailable My Own Dance, Resentment y Tonight, la promoción de este cuarto disco de Kesha ha estado marcada por el anuncio de un regreso a la esencia gamberra de la era Animal-Cannibal (2009-2011), que no se ha reflejado del todo en sus adelantos.

Lo mejor y lo peor de High Road de Kesha

La portada de High Road de Kesha.

Hay vida después de las agresiones sexuales y High Road de Kesha lo prueba

La principal duda de Kesha respecto a volver a presentarse como una cantante gamberra residía en el miedo a que se le restara importancia al calvario que sufrió con Dr Luke. Junto a ese temor, se encontraba el de visibilizar que puede salir de fiesta y desfasar después de todo.

Desde luego que ha podido, como multitud de mujeres, dado que la violación y los abusos sexuales no son el fin. Se pueden superar o se puede convivir con ellos, mientras la vida avanza y se disfruta.

En este sentido, al margen del contenido musical del álbum, High Road de Kesha representa la valentía de mostrar al mundo que puede volver a ser la chica fiestera de antes y que eso, por mucho que se le critique y afee, no cambia todo el daño que le hizo Dr Luke.

¿Qué canciones chirrían en el nuevo “disco divertido” de Kesha?

Raising Hell

Sí, es pegadiza y la contribución de Big Freedia le suma muchos enteros, pero el primer sencillo de High Road de Kesha supone un importante retroceso, en materia de calidad, para una artista que venía de Praying, Learn to Let Go y Woman.

A su favor, puede decirse que, pese a sonar más que desfasada, cuenta con ecos parovstelarianos y mantiene cierta pátina country-folk, que le proporciona coherencia y continuidad con Rainbow, su era de renacimiento, y las diferentes demos que circulan por Youtube.

Desde el punto de vista lírico, Raising Hell trata sobre el disfrute que provoca en las buenas personas tener comportamientos traviesos. En el videoclip, ese mensaje queda desdibujado, puesto que cuenta la historia de una predicadora que escapa del maltrato tras matar, de manera accidental, a su marido.

Crítica de High Road de Kesha con Big Freedia

Big Freedia, artista gay visible que desafía los roles de género, participa en Raising Hell, el primer adelanto de High Road de Kesha.

Shadow

Pese a lo emotivo del falsete en el minuto 2:46 y algún que otro momento álgido (1:38 a 1:50), el primer medio tiempo de High Road de Kesha no escapa de la mediocridad. A ello, se le suma un sonido r&b/pop, 1.000 veces imitado después del éxito de Halo (2008) de Beyoncé.

En cuanto a su mensaje, Shadow coincide con lo explicado en el primer apartado, es decir, muestra a una Kesha orgullosa de disfrutar que, además, no está dispuesta a que las personas tóxicas arruinen su diversión.

Cowboy Blues

Lejos de ser una mala canción (más bien, resulta todo lo contrario), desentona dentro de High Road de Kesha porque suena demasiado parecida a la música cuqui-country/folk de Taylor Swift.

Asimismo, aunque el componente folk americano haya estado presente, de una u otra forma, en todas las eras de la cantante, Cowboy Blues es el cuarto tema consecutivo en este estilo y la de ritmo más relajado.

Algo así tendría sentido en Rainbow, pero no en el supuesto regreso al pitorreo que iba a ser High Road.

Resentment (junto a Brian Wilson, Sturgill Simpson y Wrabel [gay visible])

Se encuentra después de Cowboy Blues y le sucede lo mismo que a ella: al margen del concepto vendido de High Road, es una brillante y sosegada composición folk de sutil country.

En el plano lírico, aborda el resentimiento acumulado durante una relación, sentimiento que Kesha experimenta porque su pareja no le cuida lo suficiente, puesto que da por sentado que ella siempre estará ahí.

Potato Song (Cuz I Want To)

Este es, sin duda, el gran WTF de High Road de Kesha. De ritmos circenses y desgarro roquero, por momentos, recuerda a esa ida de olla disparatada Enter the Circus con la que Christina Aguilera abría el disco 2 de Back to Basics (2006).

Muy divertida, pero ajena a todo lo que contiene este álbum de Kesha, Potato Song trata sobre hacer lo que nos haga felices.

Chasing Thunder

De nuevo, como Cowboy Blues y Resentment (aunque a gran distancia de ellas), Chasing Thunder no puede definirse como un mal tema. Sin embargo, sí es el peor de todos los country de High Road de Kesha.

Ni siquiera el emocionante coro góspel ni sus delicados arreglos de guitarra consiguen que, dentro del álbum, la empoderadora Chasing Thunder sea un sí. La culpa la tienen, sobre todo, los ohohoh del post-estribillo.

High Road de Kesha: los aciertos

Tonight

Cuando Kesha saltó a la fama, recibió multitud de comparaciones con Lady Gaga. Sin embargo, aunque sus carreras presentan paralelismos (inicios dance pop, coqueteos rock y giro hacia el country folk), la de Kesha, desde el principio, contó con un elemento ajeno a Gaga: influencias del rap-hip hop.

Tras dejarlas aparcadas en Rainbow, vuelven a hacer acto de presencia en Tonight, el eufórico tema con el que arranca High Road de Kesha.

Además del rap-hip hop típico de Animal (2010) y Warrior (2012), este corte sobre salir a divertirse comienza como una balada a piano para, a partir del segundo 42, convertirse en un cruce entre Dinosaur, We R Who We R, Cannibal, folktrónica y trap.

My Own Dance

“Hago la música que me da la gana”. Así es el claro mensaje que manda Kesha en la magnífica My Own Dance, en respuesta al encasillamiento como fiestera primero, sufridora después y a la exigencia de que supere, de una vez, su sufrimiento y vuelva a ser como en Tik Tok.

Co-escrito por la artista, Dan Reynolds (vocalista principal de Imagine Dragons), John Hill y Justin Tranter (bisexual visible), en el segundo sencillo de High Road de Kesha confluyen unas tenues palmas digitales, hip hop y una base country-folk con ramalazos metal pop y la épica característica de Imagine Dragons o Fall Out Boy.

Por todo ello, My Own Dance suena tanto a Taylor Swift, Lana del Rey y los grupos citados como a la propia Kesha. Sin duda, una manera espectacular de reinventar los géneros que han marcado su carrera.

High Road

Cortada por un patrón similar al de Tonight, aunque como medio tiempo, algo más sofisticada y sin inicio a piano, la canción que da título al cuarto álbum de Kesha incluye unos sutiles disco y drum & bass, junto a los mismos elementos hip hop que comparten Umbrella (2007) de Rihanna y Shake It Off (2014) de Taylor Swift.

Desde el punto de vista lírico, la canción homónima de High Road de Kesha supone una continuación del mensaje de My Own Dance.

Si en esta manifestaba su derecho a publicar la música que ella cree oportuna, en High Road da un paso más allá y reivindica tomarse la vida menos en serio, evadirse del hateo con marihuana y decidir por ella cuál es el buen camino a seguir.

Honey

Cuando hablamos de la etapa Animal-Cannibal, nos vienen a la cabeza canciones como Tik Tok, Your Love Is My Drug, Blow, Blah Blah Blah o Take It Off.

Sin embargo, no todo era dance pop de ecos hip hop-rap. También había hueco para destacados medios tiempos: Blind, Animal, C U Next Tuesday o las fantásticas The Harold Song y Dancing With Tears In My Eyes.

Y, lo que es más importante, que posiblemente pasó desapercibido entonces, incluía trazas de rock o cuerdas country-folk en Party At A Rich Dude’s House, Stephen, Blind y Dancing With Tears In My Eyes, algo que, por cierto, también sucedía en The Fame de Lady Gaga como vimos al analizar Joanne.

En este sentido, aunque es obvio que Honey se parece mucho más a cualquier tema folk de Rainbow que a los de Animal-Cannibal, conecta con ellos por 2 motivos:

  • Fusiona, con gran acierto, folk y hip hop, lo que resulta en un adictivo medio tiempo
  • Las letras de la primera Kesha no siempre hablaban de salir de fiesta, beber y ligar, sino que iban más allá y, por ejemplo, trataban el amor no correspondido (Stephen) o la amistad tóxica (Backstabber). Precisamente, Honey parece una respuesta a esta última, dado que, por fin, se ha librado de esa amiga que lanzaba dañinos rumores sobre ella.

Little Bit Love Tonight

Cuenta con un arranque muy similar a In Real Life (2011) de Demi Lovato y una distorsión vocal exactamente igual a la empleada por Shakira en la espectacular Empire (2014).

R&b, soul y pop son los géneros musicales de un corte sobre una relación de pareja que hace aguas.

Birthday Suit

De una inmediatez más esquiva que cualquiera de las canciones que la preceden, este estimulante cruce entre folk, rap, palmas digitales flamencas y el sampleo de la música de Super Mario Bros ya se conocía desde diciembre de 2017, cuando se filtró como un descarte de Rainbow.

Pese a esto último, para nada suena a tema desechado, sino a una muestra de que Kesha debería de optar más a menudo por experimentos en esta dirección.

Kinky

Gone (2019) de Charli XCX es, para Cultura Diversa, la decimosexta mejor canción del eurodance de 2010 a 2019. Como sucede con Keep It Simple de Tove Lo o Scheiße de Lady Gaga, el eurodance de Gone contiene elementos de otros géneros musicales.

En su caso, PC Music y synthpop ochentero, los mismos estilos que, junto a un evidente hi-nrg (preludio del eurodance. Por eso, el tema suena como un proto-eurodance), dan como resultado la sensacional Kinky, una de las mejores composiciones de todo High Road de Kesha.

A modo de curiosidad, en Kinky, Kesha colabora con Ke$ha, su identidad artística hasta Rainbow, ensombrecida por las violaciones de Dr Luke. Por tanto, esta pista sobre lo antinatural de la monogamia representa la reconciliación de la Kesha persona y la Kesha artista.

BFF

Interpretada junto a Wrabel (ha co-escrito 8 temas del álbum), sin despegarse de la envoltura folk que alcanza a todo el álbum, se sumerge en el mismo dream pop con el que Troye Sivan probó suerte en Bloom, es decir, el característico de Sufjan Stevens.

Minimalista y dotada de una cautivadora pátina electrónica, BFF celebra la preciosa y cómplice amistad que une a Kesha y Wrabel.

Father Daughter Dance

Kesha jamás ha conocido a su padre. Su madre, la compositora y cantante Pebe Sebert, fue madre soltera y, aunque Kesha creció feliz, mientras trabajaba en High Road, escribió esta canción sobre la nostalgia de una relación nunca vivida.

Crítica de High Road de Kesha, un disco co escrito por su madre, Pebe Sebert

Kesha y Pebe Sebert, un dúo inseparable en lo afectivo y en lo artístico (foto: Getty Images).

Todo un descubrimiento para la artista, puesto que no era consciente de estos sentimientos, estuvo a punto de no formar parte del álbum.

Sin embargo, al compartirla con su círculo más cercano, alguien le dijo que no sintiera vergüenza por mostrar esta vulnerabilidad porque, como bien sabe Selena Gomez, ser una mujer fuerte no implica tener que ser siempre fuerte.

Summer

La versión internacional de High Road de Kesha se despide con una de esas fascinantes combinaciones de estilos que tanto sorprenden, para bien, en los más de 50 minutos de duración del trabajo.

En el caso de Summer, convergen synthwave y country, grandes aliados para expresar esa mezcla de tristeza y plenitud que produce recordar un amor de verano inolvidable.

Big Bad Wolf

Mood Ring (2016) de Britney Spears, Horizon de Daft Punk (2013), Reconsider (2012) de The XX o Pandora (2007) de Roísín Murphy son ejemplos de temas relegados a bonus track en Japón.

Siempre sorprende su existencia y, sobre todo, su calidad. ¿Por qué entró en la edición estándar de Glory Do You Wanna Come Over, pero se destinó, solo a Japón, la maravillosa Mood Ring? Por estrategia comercial, cuyo objetivo es vender más copias físicas porque los bonus para Japón no se suben a plataformas de streaming.

Debido a ello, un bonus no suele ser relleno, sino un cebo para japoneses (la exclusividad funciona) y coleccionistas de todo el mundo.

En High Road de Kesha, Big Bad Wolf merecía formar parte de la edición estándar del trabajo y, por eso, es un buen bonus track.

Conecta con Raising Hell porque se aprovecha de un elemento bastante agotado tras años de abuso de la fórmula de Lean On (2015): el estribillo instrumental. No obstante, el toque demodé es solventado con una melodía oscura, que le da 1.000 vueltas al primer sencillo del disco.

A nivel lírico, trata sobre los peligros de caer en las redes de los lobos con piel de cordero.

Veredicto sobre High Road de Kesha

De todos los adelantos para su cuarto álbum de estudio, los únicos que convencían eran Tonight y My Own Dance. Por tanto, las expectativas no estaban muy altas con High Road de Kesha.

No obstante, pese a sus fallos (el disco fracasa en su concepto de regreso a la diversión), consigue la difícil tarea de superar el nivel de su predecesor y la demostración definitiva del enorme talento de Kesha como compositora e intérprete.

Asimismo, High Road de Kesha no supone una ruptura completa con Rainbow ni un Animal 2.0, pero sí evidencia que, al margen de la estrategia de marketing empleada, la dualidad de la artista entre su vertiente pop y country funciona.

En definitiva, no, con High Road, Kesha no viaja al pasado (solo se reconcilia con él), sino que sigue mirando hacia delante sin perder de vista que su sitio está en la música tradicional estadounidense. ¡Quién nos lo iba a decir, en 2009, cuando, además, parecía que su carrera iba a ser flor de un día!

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