Crítica Norman Fucking Rockwell de Lana del Rey

Pentacrítica: Lana del Rey, Nau Leone, Kiddy Smile, Amaral y Karma Fields

Después del parón vacacional, (poco percibido en redes, pero sí evidente en la web), volvemos a la carga con una nueva pentacrítica. Sin duda, el disco estrella de la misma es Norman Fucking Rockwell de Lana del Rey, dada la alta calidad de todos sus lanzamientos hasta la fecha. Tras este trabajo, analizamos Immersion de Nau Leone, One Trick Pony de Kiddy Smile, Salto al Color de Amaral y Body Rush de Karma Fields.

Crítica de Norman Fucking Rockwell de Lana del Rey, Immersion de Nau Leone, One Trick Pony de Kiddy Smile, Salto al Color de Amaral y Body Rush de Karma Fields

De izquierda a derecha: la identidad de Karma Fields, siempre oculta por visuales geométricos, Nau Leone, Kiddy Smile e imágenes promocionales de Norman Fucking Rockwell de Lana del Rey y Salto al Color de Amaral.

Norman Fucking Rockwell de Lana del Rey, ¿un nuevo Ultraviolence?

Crítica de Norman Fucking Rockwell de Lana del Rey

Portada del álbum Norman Fucking Rockwell de Lana del Rey.

Existe la falsa creencia de que Lana del Rey lleva 7 años lanzando el mismo tipo de música. ¡Nada más lejos de la realidad!

Su debut, Born to Die (incluida su reedición Born to die: Paradise), se centraba en el baroque pop, chamber pop, trip hop y hip hop.

En cambio, el incomprendido Ultraviolence (2014), discurría por terrenos entre el rock psicodélico y el rock progresivo, pasando por el dream pop y el blues rock.

Para el siguiente, Honeymoon (2015), del Rey intentó volver al sonido de Born to Die y lo logró a medias, pero en general, con menos brillantez y menos arreglos orquestales.

Además de tratar de recuperar la esencia de su primer álbum como Lana del Rey e incidir en los ritmos jazz ya abordados en Ultraviolence, también innovó y probó suerte con el synthpop y trap (High by the Beach), más trap con trip hop en Art Decó o con un tibio rock psicodélico (Freak).

Sin duda, el más flojo de su carrera, fue sucedido por Lust For Life (2017). Esta vez, sí, del Rey lograba sonar en plena forma y como en sus inicios, al mismo tiempo que se atrevía a politizar su mensaje (al igual que Taylor Swift en el reciente Lover), lanzar su primera canción feminista (su música siempre ha sido lo contrario a feminista) y apostar por ritmos acústicos y folk.

Además, recurría a algo inédito en su carrera, las colaboraciones en sus discos, que en este caso fueron con Stevie Nicks, The Weeknd, Playboi Carti, Sean Ono Lennon y A$AP Rocky.

Canción a canción, Norman Fucking Rockwell de Lana del Rey

El quinto álbum de estudio de la intérprete y compositora de Young and Beautiful arranca por todo lo alto, gracias a la balada Norman Fucking Rockwell. Dotada de un acompañamiento de piano y arreglos orquestales, es la primera joya de Norman Fucking Rockwell de Lana del Rey.

Mariners Apartment Complex

Publicada hace poco más de un año, como primer sencillo de esta nueva era de Lana del Rey, forma parte de las canciones de Norman Fucking Rockwell que conectan con Ultraviolence.

La razón de ello reside en que del Rey vuelve a optar por la psicodelia. Eso sí, en este caso, lejos del rock, entre el folk psicodélico y el country.  Al igual que el tema que la precede, es otro momento cumbre de Noman Fucking Rockwell y, por descontado, de la carrera de la artista.

Venice Bitch

Aunque lo más seguro es que Don’t Call Me Angel (su tema, junto a Ariana Grande y Miley Cyrus, para la banda sonora de Los Ángeles de Charlie) acabe con ello, hace tiempo que Lana del Rey no tiene un éxito contundente en las listas musicales.

Sin embargo, del Rey, consolidada como una artista de álbumes, salvo en la excepción para Los Ángeles de Charlie, parece y ha parecido poco interesada en alcanzar tops 10 mundiales. La muestra de ello es el botón Venice Bitch, segundo single del disco, con una duración de ¡9 minutos y 38 segundos!

En general, canciones tan largas echan para atrás en el mundo del pop, aunque no tanto en el del rock-metal y, desde luego, en la mayoría de los casos, cuentan con una versión acortada para radios. Venice Bitch, no y eso honra el trabajo artístico de del Rey, centrado en perdurar, en lugar de en alcanzar un éxito efímero.

Además, este segundo y melancólico sencillo de Norman Fucking Rockwell de Lana del Rey logra la hazaña de no resultar, para nada, aburrida o interminable, gracias a la gran maestría con la que la artista recupera el rock psicodélico de Ultraviolence y lo fusiona con folk psicodélico.

De hecho, los más de 33 millones de reproducciones en Spotify de Venice Bitch (es la cuarta canción más popular de todo el álbum en la plataforma de streaming) dan buena cuenta del magnetismo de la composición.

Fuck It, I Love You

Más floja que las 3 anteriores, pero de una gran melodía psicodélica es Fuck It, I Love You, sencillo promocional lanzado junto a The Greatest una semana antes de la puesta a la venta de todo Norman Fucking Rockwell de Lana del Rey.

Doin’ Time

Trip hop, hip hop y ecos psicodélicos encajan a la perfección en Doin’ Time, el cuarto single del disco. Se trata de una versión de la canción del mismo nombre de la banda estadounidense Sublime, publicada en 1997.

A excepción de Lust for Life, desde Ultraviolence, todos los álbumes de del Rey cuentan con una revisión de algún clásico o tema especial para la artista.

Love Song y Cinamon Girl

Orquestal, pero reducido este acompañamiento casi a su mínima expresión, en favor del piano y los violines, es la delicada e intimista Love Song,

Mucho más memorable, eso sí, es Cinamon Girl y su fantástica combinación de trip hop, baroque pop y ecos psicodélicos con un estribillo claro al estilo de los que dejaba en la era Born to Die.

De How to Disappear a The Greatest

Después de las discretas How to Disappear, California y The Next Best American Record (en principio, iba a llamarse Architecture e incluirse en Lust for Life), llega el turno de The Greatest.

Confirmada como quinto sencillo del álbum y mucho mejor que Fuck It, I Love You, está envuelta en una espléndida melodía de folk y, sobre todo, de soft rock psicodélico.

De Bartener al cuarto single de Norman Fucking Rockwell

Por último, tras la insípida Bartender, Norman Fucking Rockwell de Lana del Rey se despide con el mismo elevado nivel con el que arrancaba, gracias a las baladas a piano Happiness is a Butterfly y a Hope Is a Dangerous Thing for a Woman Like Me to Have – but I Have It.

Las letras de Norman Fucking Rockwell de Lana del Rey

Además de introducir el folk psicodélico, la otra gran novedad de este álbum es que del Rey habla de una relación amorosa sana y feliz (Venice Bitch).

Otros momentos alegres de Norman Fucking Rockwell de Lana del Rey se encuentran en:

  • Mariners Apartment Complex (donde se presenta como una persona que ha superado sus problemas, capaz de ayudar a otra que está pasando por situaciones similares de su pasado. Frase clave: “confundieron mi amabilidad con la debilidad”)
  • Fuck It, I Love You (enamoramiento)
  • Hope Is a Dangerous Thing for a Woman Like Me to Have – but I Have It (esperanza)
  • Bartener, donde, de una forma más velada, menciona, entre otros asuntos, que ha superado su alcoholismo
Norman Fucking Rockwell de Lana del Rey feliz

La felicidad, una destacada novedad en Norman Fucking Rockwell de Lana del Rey.

Eso sí, fiel a su trayectoria, las temáticas sombrías ganan por goleada: caos cultural actual (Norman Fucking Rockwell), maltrato de una mujer fatal a su pareja (Doin’ Time), amor glamuroso y dependiente (Love Song), igual, pero con drogas de por medio en Cinamon Girl, nostalgia por un romance del pasado (The Greatest) o la fugacidad de la felicidad (Happiness Is a Butterfly).

Veredicto sobre el sexto álbum de Lana del Rey

Para finalizar, la conclusión a la que se llega tras escuchar, unas cuantas veces, Norman Fucking Rockwell de Lana del Rey es que estamos ante un notable trabajo de rock y folk psicodélico, empañado por 5 piezas de un nivel muy inferior al resto (Love Song, How to Disappear, California, The Next Best American Record y Bartener).

Por tanto, aunque Norman Fucking Rockwell deje una sensación de avance y, en general, de mayor satisfacción respecto a la que despertaba Honeymoon, manifiesta que la inmensa capacidad creativa de Lana del Rey (Youtube está lleno de demos y descartes, como sucede con Kesha), en ocasiones, le impide distinguir entre lo magistral y lo prescindible.

Immersion de Nau Leone

Crítica Immersion de Nau Leone junto a crítica Norman Fucking Rockwell de Lana del Rey

Portada de Immersion de Nau Leone, un EP autoeditado, en el que comenzó a trabajar antes de publicar More Life, Less Rush (2018).

A principios de julio, Nau Leone compartía en su página de Facebook una reflexión sobre More Life, Less Rush, uno de los mejores discos españoles de 2018.

En ella, decía que le encantaba el álbum, pero que sentía que también tenía que expresar energía, en lugar de la calma que transmite el citado trabajo.

De esa necesidad, nace Immersion, un EP compuesto por 6 canciones prácticamente instrumentales en las que Nau Leone se mantiene fiel a las serenas y ambientales melodías de More Life, Less Resh (en la inicial Mind y la final Immersion, ambas sobresalientes), a las que sube un par de grados las revoluciones hacia una electrónica más discotequera. Esto último sucede en Disinhibition, Déjà Vu y Unpredictable.

El tema más upbeat de Immersion y más alejado de More Life, Less Resh es el primer adelanto, I Wanna Know You, donde Leone realiza una ambiental inmersión en sonidos techno.

Además, aunque Immersion es un EP de electrónica, supone el regreso de Nau Leone al piano, la guitarra y la percusión, elementos orgánicos con los que, según sus propias palabras, se pueden tocar y sentir las composiciones.

De esta manera, Leone ha concebido otro trabajo para escuchar en un ambiente relajante, mientras las diferentes texturas de sus canciones se cuelan por los recovecos de nuestro ser y nos permiten fluir libremente.

One Trick Pony de Kiddy Smile

Crítica de One Trick Pony de Kiddy Smile junto a Norman Fucking Rockwell de Lana del Rey

Portada de One Trick Pony, primer álbum de Kiddy Smile.

Gracias a Lesson del último EP de Little Boots, Jump, conocemos a Kiddy Smile, artista gay y queer, cuyo discurso aboga por el respeto a la diversidad en todas sus formas (de orientaciones sexuales, identidades de género, étnicas, de cuerpo, situación socioeconómica…).

Después de lanzar diferentes singles desde 2012 y convertirse en una figura esencial del voguing parisino (pertenece a la Casa de Mizrahi), el 31 de agosto de 2018 publicaba su álbum debut One Trick Pony.

Aunque se le considera un artista electroqueer, Kiddy Smile prefiere presentarse como cantante de house, etiqueta que considera menos limitante.

Gay, de cuerpo y vestimenta no normativos, de familia procedente de Camerún y orgullose de su pluma, siempre ha descrito este One Trick Pony como un trabajo, tanto para bailar como para concienciar desde la alegría.

Smile, cuyo verdadero nombre es Pierre Hache, cumple con sus pretensiones y presenta un debut cargado de sólidas composiciones house, deep house y disco, complementadas por letras empoderadoras, sexuales o de denuncia social sobre la homofobia, el racismo o las relaciones tóxicas.

Del mismo modo que es desconocido para gran parte del público que la música electrónica no sería lo que es ahora sin la contribución de la mujer trans Wendy Carlos (1939, Rhode Island, Estados Unidos), tampoco es que sea vox populi que el house (hijo del disco) se llama así porque era el tipo de música que se pinchaba, a finales de los 70 y principios de los 80, en la discoteca The Warehouse de Chicago (ciudad de origen del house), espacio al que acudían gays, afroamericanos y latinos.

Wendy Carlos, mujer trans inicios música electrónica One Trick Pony de Kiddy Smile junto a Norman Fucking Rockwell de Lana del Rey

Wendy Carlos (fuente foto: BBC).

Dicho de otra manera, el house es un género musical inherente a la comunidad LGTBIQ y a otros colectivos oprimidos, tanto dentro como fuera de ella (afroamericano y latino). Por ejemplo, como muestra, la recomendable serie POSE y el debut largo de Kiddy Smile.

One Trick Pony significa persona de poco talento y, obviamente, se trata de un insulto del que Kiddy Smile se ha apropiado para convertirlo en una marca lingüística, como lo es, por ejemplo, maricón, dicho entre personas del colectivo LGTBIQ. Le ha dado la vuelta, además, demostrando que, justamente, de talento va sobrade.

Salto al Color de Amaral: menos luminoso de lo esperado

Crítica Salto al Color de Amaral junto a Norman Fucking Rockwell de Lana del Rey y más

Salto al Color de Amaral, ¿un paso adelante en su carrera, como Norman Fucking Rockwell de Lana del Rey? o ¿uno en falso?

Como si fuera una obra de teatro, donde es habitual que al reparto le cueste un poco entrar e interpretar bien desde el principio, lo más convincente de Salto al Color de Amaral se encuentra en el último tramo del álbum.

En concreto, a partir de Soledad (pista 8 de 13), puede decirse que el disco deja de sonar forzado.

Sí, porque aunque en el pasado Amaral ya había coqueteado con la electrónica (Lo que nos Mantiene Unidos, 500 vidas, Cazador, Noche de cuchillos, Salta y Toda la Noche en la Calle) o se había lanzado a ella sin frenos (en la techno Estrella de Mar), nunca se había anunciado que el dúo tuviera la pretensión de sonar diferente.

Salto al Color lo consigue a medias y por 2 motivos principales: los toques o aderezos electrónicos suenan bastante impostados (Mares Igual que Tú o Entre la Multitud) y el componente folk-pop-rock sigue muy presente (Ondas do mar de Vigo, Nuestro Tiempo, las medio celtas Lluvia y Halconera o Soledad, cuya querencia flamenca la conecta con No Soy Como Tú de Pájaros en la Cabeza, 2005).

A esto hay que sumar, además, que Señales es prácticamente Hoy es el Principio del final de Hacia lo Salvaje (2011), solo que con diferente letra y envoltorio, o que hay temas que ni siquiera funcionan (Bien Alta la Mirada, Tambores de la Rebelión y Peces de Colores).

¿Un álbum fallido?

Todo lo anterior tiene como resultado que los puntos álgidos de Salto al Color sean la melancólica Lluvia, Ruido (no tan redondo como el de La Prohibida, pero recomendable igualmente), Juguetes Rotos (un electropop-synthpop bien ejecutado y de tintes políticos), Halconera, la feminista Soledad, y, tras muchas escuchas, Mares Igual Que Tú (aunque siempre escucharla genera la sensación de que no está rematada del todo).

Esta última, junto a Ondas do mar de Vigo y la predecible Nuestro Tiempo son las excepciones de una primera parte bastante desalentadora en términos de calidad, es decir, siguiendo con el símil teatral, son les Blanca Portillo o Emilio Gutiérrez Caba del álbum. Del último tramo, la que sobra es la descafeinada y electro-folk Entre la Multitud.

Conclusión sobre el nuevo disco del dúo zaragozano

Pese a todo, escuchar Salto al Color de Amaral no es tan demoledor como pueda parecer. De hecho, al igual que existen personas que ven películas solo por los paisajes, los patinazos de este álbum, aunque más habituales que en Nocturnal, Hacia lo Salvaje o Gato Negro-Dragón Rojo, no son impedimento para que la gran baza del mismo sean los matices de la voz de Eva Amaral y todo lo que dan de sí sus letras. Cada escucha, en general, aporta algo nuevo y siempre suma introducirse en su universo.

Por último, queremos destacar el contenido de Tambores de la Rebelión. Trata sobre esa gran broma macabra de la vida: sufrir mucho/ser víctima de cualquier tipo de maltrato, a veces, nos convierte en maltratadores y este número drum & bass aborda una relación de pareja que se acaba por este motivo.

Debido a ello, para romper la dinámica “maltrato genera maltratadores”, resulta esencial acudir a especialistas para no condenar al sufrimiento nuestra existencia y la de la gente con la que nos topemos.

Body Rush de Karma Fields, lo opuesto a la música banal

Crítica Body Rush Karma Fields junto a Norman Fucking Rockwell de Lana del Rey

Portada de Body Rush, el segundo álbum de Karma Fields.

Hace casi 2 años que Tove Lo no publica disco (el último fue Blue Lips), pero mientras llega el siguiente (Sunshine Kitty, 20 de septiembre), además de lanzar música propia, nos está dejando verdaderas colaboraciones de lujo.

Diplo, Swae Lee, Jax Jones (Jaques también se incluirá en Sunshine Kitty), Charli XCX o Phoebe Ryan han sido algunes de les afortunades, pero ninguna llega al nivel de perfección de Colorblind, la segunda canción de Body Rush.

Se enmarca dentro del género musical chill house y es una de las mejores canciones incluidas en este magistral álbum de electrónica, el segundo de Karma Fields.

Además de Tove Lo, en Body Rush, se incluyen 4 colaboradores más: Little Boots, Shey Baba, Rosette y Millennial Serial Killer.

La primera aparece en las excelentes Midnight Drive (funciona como intro de la siguiente) y You and Me, de synthwave y house experimental, respectivamente.

De ritmos mucho más sosegados, próximos a Colorblind, pero también al funk, es Ride Through, el tema al que pone voz Shey Baba.

Al igual que Little Boots, Rosette también está acreditada en 2 temas de Body Rush: Slow It Down (Part I, que también es una intro) y Slow It Down (Part II), una extraordinaria pieza en la que se entrelazan velados trap y hip hop con blues y electrónica experimental.

Por último, la más discreta de todas las colaboraciones del álbum es, precisamente, la de la canción Body Rush, interpretada por Millennial Serial Killer. De minimalistas electrónica y r&b, mejora, de manera sustancial, en la versión en directo incluida al final del trabajo.

Body Rush más allá de las colaboraciones

Aunque Tove Lo, Little Boots y compañía ejercen como principales reclamos de este disco, lo cierto es que solo representan el 50% del mismo.

Dentro de la mitad restante, existen excelentes temas en los que Karma Fields incluye apoyos externos, pero sus nombres no se mencionan.

Este es el caso de la medio tribal Goodbye, las techno-eurodance Who Do You Want To Be (pt. I) y Who Do You Want To Be (pt. II), la atmosférica Feel Real (también su versión orquestal) y el corte menor, de electrónica industrial, S > M > T (Super Mega Tokyo).

Por último, la casi instrumental An Underground System of Forgotten Machines recuerda mucho al apocalíptico horrorsynth abordado por Nightcrawler en Beware Of The Humans (2017) o en el más reciente Invasion. Además, parece incluir un homenaje a Ironside de Quincy Jones, popular este siglo gracias a Kill Bill.

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